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Obama hará cambio de figuras para seducir a un Congreso díscolo
Por supuesto, aconsejar y estar al lado del hombre más poderoso del mundo puede ser el trabajo soñado para muchos. Pero es también un trabajo agotador, con interminables jornadas que pasan factura.
«La mayor parte de los presidentes estadounidenses reelegidos renovaron sus gabinetes antes de volver a tomar posesión», explicó el corresponsal en la Casa Blanca de The New York Times, Peter Baker. «Parece que también Obama cambiará a la mitad de su Gobierno», continuó.
La secretaria de Estado, Hillary Clinton, y el secretario del Tesoro, Timothy Geithner, ya anunciaron el pasado 6 de noviembre que no renovarían sus cargos en un segundo mandato.
Los analistas políticos consideran problemático que Obama no diese hasta ahora muchos detalles sobre sus planes para un segundo mandato. ¿Será su prioridad reducir el déficit fiscal, modernizar el sistema fiscal o sacar adelante la reforma migratoria? Cada uno de esos objetivos requerirá difíciles compromisos con los republicanos y al no saber todavía cuál de ellos será la prioridad, aún no está claro con quién contará el presidente a su lado para lograrlo.
«Si junto a los problemas de la política fiscal se sitúa en la lista de tareas una ambiciosa reforma migratoria, el equipo necesitará en la Casa Blanca gente que pueda negociar de forma eficaz con el Congreso», explicó al National Journal la politóloga Martha Joynt Kumar, de la Universidad Towson del estado de Maryland. Un blanqueo de inmigrantes sin papeles es un deber político para el mandatario, que logró, no sin esfuerzo, un fuerte respaldo entre la comunidad hispana, cercano al 70%, un hecho definitorio frente a un Mitt Romney que quedó apenas 2 puntos porcentuales en el voto popular.
Como sustituto de Geithner se baraja al jefe de Gabinete de Obama, Jack Lew, de 57 años, o a Erskine Bowles, de 67, quien guió las negociaciones con los republicanos para la reducción de la deuda pública. También el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, podría volver a su puesto de profesor en la Universidad de Princeton tras los agotadores años de la crisis. Su segundo mandato al frente del banco central estadounidense termina dentro de un año y todavía no está claro si el presidente lo convencerá para seguir al frente.
En Washington se ha especulado durante mucho tiempo sobre si Hillary Clinton volverá a presentarse como precandidata demócrata a la presidencia en 2016. Pero, aunque las conjeturas persisten, la mujer del expresidente Bill Clinton afirmó que quiere abandonar el gran escenario político y también su puesto como canciller.
El relevo en el Departamento de Estado podría tomarlo un excandidato presidencial o bien una diplomática, aunque según los observadores tanto uno como la otra tienen sus defectos.
El senador John Kerry, de 68 años, está considerado como un peso pesado de los demócratas, a pesar de que perdió las elecciones de 2004 contra el republicano George W. Bush.
El presidente del Comité de Relaciones Exteriores del Senado fue además el encargado de preparar con Obama los grandes debates de la campaña, y muchos achacan la pobre actuación del presidente en el primer enfrentamiento a una mala preparación por parte de Kerry. También provocó rechazo su inclinación a favor de una intervención en Siria, según el National Journal.
Por su parte, la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice, está considerada como una hábil diplomática con una buena relación con Obama. Pero tras el asesinato hace dos meses del embajador estadounidense en Libia, Rice fue criticada por su supuesta mala política de información a la opinión pública sobre el trasfondo del ataque.
Finalmente, otro de los candidatos a dejar el Gobierno sería el secretario de Defensa, Leon Panetta, de 74 años, que hace un año cambió la dirección de la CIA por el Pentágono.
Agencias DPA, ANSA y AFP, y Ámbito Financiero


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