25 de agosto 2009 - 00:00

Obama nombró a fiscal para escrutar torturas de la CIA de Bush

El fiscal John Durham se ocupará de investigar la lucha ilegal contra el terrorismo. Podrían caber cargos penales contra sus responsables.
El fiscal John Durham se ocupará de investigar la lucha ilegal contra el terrorismo. Podrían caber cargos penales contra sus responsables.
 Washington - Tras idas y vueltas sobre el intento de juzgar a los responsables de las ilegalidades en la lucha contra el terrorismo durante la era Bush, Barack Obama nombró a un fiscal que investigará los casos de abusos a prisioneros de la CIA, lo que abriría un nuevo foco de tensión con los republicanos en momentos en que se lleva a cabo una encarnizada puja por la reforma sanitaria.

La decisión, hecha pública por el fiscal general Eric Holder, se tomó después de que una oficina ética del Departamento de Justicia recomendara considerar el procesamiento de empleados y contratistas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) que habrían realizado interrogatorios con torturas en Irak y Afganistán, superando los límites aprobados.

«Me doy cuenta totalmente de que mi decisión de comenzar está revisión preliminar será controvertida», expresó Holder en un comunicado. «En este caso, dada toda la información actualmente disponible, es claro para mí que esta revisión es el único camino de acción que tengo que tomar», apuntó.

Holder eligió al fiscal federal John Durham para coordinar la investigación, a la que se suma una pesquisa sobre la destrucción de videos en los que estaban registradas las torturas (privación de alimentos y de sueño, así como las denominadas prácticas de ahogamiento simulado).

Ayer, mientras se conocía la decisión de Holder, surgieron nuevos detalles sobre las técnicas empleadas contra los sospechosos de terrorismo. En una ocasión, quienes realizaban los interrogatorios amenazaron al jeque Jalid Mohamed, acusado de ser el cerebro de los ataques del 11 de setiembre, con matar a sus hijos si había nuevos atentados a EE.UU., de acuerdo con detalles revelados en un informe del inspector general de la CIA.

Los documentos mostraron, además, que el sospechoso Abd al Nashiri, presunto autor del atentado contra un barco de guerra estadounidense en 2000, fue vendado, esposado y amenazado con una pistola descargada (simulacro de ejecución) y una perforadora eléctrica. Un agente no identificado también amenazó con violar a la madre y a la familia de Al Nashiri delante de él, según los informes.

En otro interrogatorio, un agente pinzó la arteria carótida de un detenido hasta que comenzó a desmayarse, para luego despertarlo con sacudones.

También ayer, el Gobierno de Obama decidió crear de un equipo de elite de interrogadores para sospechosos de terrorismo «de alto valor», que estará supervisado por la Casa Blanca y tendrá su sede en el FBI, anunció ayer el viceportavoz presidencial, Bill Burton.

Burton aclaró que esto no significa desplazar a la CIA, sino que el nuevo equipo «unirá en un solo grupo todos los diferentes elementos de la comunidad de inteligencia». La estructura y funcionamiento de esta unidad creada por la Casa Blanca se diferencia tajantemente de la forma en que se realizaba esa tarea en todos los gobiernos anteriores, cuando la CIA jugaba un rol casi exclusivo en los interrogatorios.

Obama llevó a cabo una activa campaña contra las técnicas de interrogación de la era Bush durante su exitosa campaña presidencial, pero en los últimos meses afirmó que no estaba a favor de procesar a ex funcionarios por esta causa.

El presidente todavía piensa que es necesario «mirar hacia adelante, no hacia atrás», aseveró Burton.

Agencias Reuters, EFE y ANSA

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