Barack Obama no hizo su aporte a la campaña legislativa argentina al decir ayer que sus referentes regionales son el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y la chilena Michelle Bachelet. El presidente de EE.UU. se puso más lejos de la cosmovisión K y dejó claro que quiere aprender de Lula y de Bachelet para poder enfrentar la crisis en su país.
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Así lo sostuvo el jefe de Estado norteamericano, al hablar en Washington con la presidenta chilena, a quien recibió en la Casa Blanca. Se trata de la segunda reunión brindada en su residencia para un jefe de Estado de la región sudamericana. La primera, precisamente, había sido para Lula da Silva y por ahora no hay horario para una llegada de la Argentina.
En el encuentro de ayer con la chilena, Obama habló de fundar una «nueva relación» con América Latina, con «los ejemplos de sus pares de Chile, Michelle Bachelet, y Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva». Según la visión del demócrata, «si se toma a una Bachelet o a un Lula, Estados Unidos tiene una buena relación de trabajo con ellos, y creo que eso señala el camino para otros países en los que la tradición democrática puede que no esté tan profundamente arraigada como nos gustaría». «Y podemos hacer una causa común mostrando a esos países que de hecho la democracia, el respeto a los derechos de propiedad, el respeto a una economía de mercado y el imperio de la ley pueden llevar a una mayor prosperidad», continuó, subrayando que «no se trata sólo de una agenda de Estados Unidos, sino de una manera inteligente de incrementar la prosperidad» de los pueblos.
Aparentemente, Bachelet se suma a Lula, que había sido considerado como el «intermediario» de EE.UU. en este nuevo acercamiento hemisférico, tal como lo había dejado claro en la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago a mediados de abril.
Condiciones
Bachelet dijo ayer también sus condiciones para el acercamiento. Habló sobre una América Latina actual como una región «mucho más madura» y «mucho mejor preparada», que en los últimos años ha vivido un fuerte «desarrollo democrático» y un «logro económico muy importante» hasta la crisis. «Y es importante decirlo, porque a veces en Estados Unidos hay un poquito de prejuicio (contra la región); es una región con que puede ser socio», completó la presidenta.
Para Bachelet, Estados Unidos «ya dio un gran paso» en Trinidad y Tobago hacia la nueva relación con América Latina que, aseguró, recibió «muy bien» el «claro» mensaje de Obama de que busca una relación constructiva en la región sin «imponer nada». «Creo que fue tan bien recibido por todos, que decían que ése es el tipo de relación que quieren», aseguró Bachelet sobre la Cumbre de las Américas. Aun así, la mandataria advirtió que como «las lunas de miel no duran mucho», Obama debería priorizar programas de «cooperación» con la región.
Antes, Obama había dicho: «Espero que la presidenta Bachelet nos dé consejos acerca de cómo poder expandir la relación que tenemos con Chile al resto de las naciones de América Latina».
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