22 de enero 2009 - 00:00

Obama suspende los juicios en Guantánamo y apura su cierre

BarackObama buscómostrarseactivo en suprimer día degestión. Firmódecretos paralimitar elpoder de loslobbies y pusoen marcha elcierre delpenal deGuantánamo.
Barack Obama buscó mostrarse activo en su primer día de gestión. Firmó decretos para limitar el poder de los lobbies y puso en marcha el cierre del penal de Guantánamo.
Washington (enviado especial) - A pocas horas de haber asumido, Barack Obama ordenó ayer suspender por cuatro meses los procesos contra los acusados de terrorismo detenidos en la cárcel ubicada en la base militar estadounidense de Guantánamo, en territorio cubano. De esta manera, con una medida que implica una evidente ruptura con el ciclo de George W. Bush, el presidente demócrata comenzó a cumplir una de sus principales promesas electorales.

La fiscalía militar estadounidense recibió el mandato de Obama a las 20:51 del martes, cuando todavía continuaba la cadena de celebraciones oficiales por la asunción del primer presidente negro de Estados Unidos. El cierre del penal de Guantánamo, cuya legalidad fue cuestionada por organizaciones de derechos humanos y gobiernos aliados de Estados Unidos (ver aparte), como Gran Bretaña, se completará en un año, según versiones de los medios locales. Hasta el 20 de mayo, el Gobierno de Obama estudiará los procesos y buscará una salida para evitar pagar el costo de que algunos acusados emblemáticos queden en libertad.

Incluso, la Corte Suprema de Estados Unidos había rechazado la pretensión de Bush de mantener a los centenares de presos de Guantánamo privados de cualquier derecho constitucional.Al ser considerados por la administración Bush como «combatientes enemigos ilegales», tampoco gozaban de la protección de la Convención de Ginebra. Algunos ex prisioneros que obtuvieron su libertad gracias a la presión de gobiernos extranjeros narraron haber padecido todo tipo de vejaciones, amén de que no tuvieron derecho a un abogado y algunos nunca llegaron a entender los cargos que les formulaban. En el enclave cubano llegó a haber más de 600 prisioneros, y en la actualidad permanecen alojados 245 acusados, se presume que todos musulmanes, aunque en condiciones menos controvertidas que en los primeros dos años.

No por lógico resulta menos llamativo el hecho de que la orden emitida a los fiscales militares fue dada verbalmente por el ratificado jefe del Pentágono, Robert Gates, quien ocupó el mismo cargo los últimos dos años del Gobierno de Bush.

La decisión de Obama se tradujo de inmediato en que el juez militar Patrick Parrich emitiera la orden de detener el proceso contra el afganocanadiense Omar Jadr, quien está acusado de haber matado, a los quince años, a un estadounidense con una granada en Afganistán. En coincidencia, el coronel Stephen Henley dispuso una medida similar en el sumario contra cinco acusados de haber planeado los ataques del 11 de setiembre de 2001, entre ellos el presunto principal organizador intelectual de los ataques, Jaled Mohamed, y el encargado de financiarlos, Ramzi bin al Shaiba.

La cárcel de Guantánamo fue inaugurada en 2002, en el marco de las medidas excepcionales de seguridad dispuestas por el mandatario republicano tras los ataques terroristas atribuidos a Al-Qaeda.

Entre las alternativas que evalúa Obama, según analistas locales, se encuentra la de trasladar los procesos desde el ámbito castrense a juzgados federales, o reformular las comisiones militares que llevan adelante los juicios.

En una encuesta de The Washington Post y ABC, el 53% de los consultados se manifestó de acuerdo con buscar una nueva legalidad para los acusados, y 6 de cada 10 reclamaron cerrar Guantánamo. Sin embargo, sólo el 18% consideró que cerrar el penal es una prioridad.

Este último porcentaje coincide con las estimaciones de la porción de población con posturas progresistas, casi todos ellos votantes demócratas, que se esperanzaron con la victoria de Obama y reclamaban hace tiempo el cierre de Guantánamo. No obstante, una orientación mayormente centrista del nuevo Gobierno y algunas señales emitidas a los conservadores fueron cuestionadas por los «liberals».

Ante la presunción de una decepción temprana de este sector, Michael Hannahan, docente de Ciencia Política de la Universidad de Massachusetts, evalúa ante Ambito Financiero que, con el transcurso del tiempo, «Obama cerrará Guantánamo, trabajará en una reforma del sistema de salud y lentamente reducirá las tropas en Irak.
También extenderá los derechos de los gays y la investigación con células madre y eso los dejará satisfechos».

En el plano externo, la disposición de cerrar Guantánamo se orienta hacia una nueva era de relaciones con el mundo musulmán prometida por Obama, que incluirá al menos un cambio de tono y de algunas prioridades.

En un primer involucramiento en el conflicto de Gaza, Obama habló ayer con el primer ministro israelí Ehud Olmert, el presidente palestino con base en Cisjordania Mahmud Abás (Abú Mazén) y el egipcio Hosni Mubarak.

La respuesta a la asunción de Obama en el mundo islamista radical, desde Hamás hasta Teherán, fue, como era previsible, escéptica. Sin dudas, tanto por presiones internas, mediáticas y de la opinión pública, como por la diversidad de intereses no siempre analizada que evidencian los países musulmanes, el mandatario demócrata deberá afrontar una tarea delicada.

Hannahan, quien acaba de volver tras pasar dos meses de Irak, donde brindó un curso de formación de dirigentes, alerta que «muchos líderes musulmanes alientan el conflicto en Palestina para quitar la atención de otros asuntos que involucran muchos más asesinatos y muertes».

Irak

En cuanto a Irak, cita que el problema de más difícil solución pasa por el «conflicto intramusulmán» más que por la presencia estadounidense en el país árabe.

En una primera aproximación a los asuntos bélicos, tras un oficio religioso de rigor, Obama se reunió con Gates, el jefe del Estado Mayor, almirante Mike Mullen, y el jefe del Comando Conjunto, David Petraeus. Desde Irak y Afganistán participaron los jefes de las respectivas misiones, Ray Odierno y David McKiernan. El plan de Obama es una retirada «responsable» de Irak, probablemente en 16 meses.

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