5 de diciembre 2014 - 00:30

Objetivo: espantar fantasmas para presionar por acuerdo con buitres

• GOBIERNO BUSCA CON OPERACIÓN DEL BODEN 2015 QUE NO HAYA ESPECULACIONES POR NECESIDAD DE FINANCIAMIENTO

Thomas Griesa
Thomas Griesa
 "Ahora sí, si negociamos va a ser sin presiones". Dentro del Gobierno se festejaba así la decisión oficial anunciada ayer por el ministro de Economía Axel Kicillof de adelantar el pago de los u$s 6.521 millones del Boden 2015 de octubre próximo a miércoles, jueves y viernes 10, 11 y 12 de diciembre de 2014. Con esta medida, cuya aceptación por parte de los bonistas es voluntaria (el que la rechace podrá cobrar en octubre del año próximo), el Gobierno quiere despejar el principal argumento que desde los mercados financieros internacionales y locales podría tener en contra en el momento de sentarse a discutir un eventual acuerdo con los fondos buitre y los holdouts. Según la estrategia oficial, sin la presión del principal vencimiento de deuda programado para el próximo ejercicio los argumentos que caerían sobre los negociadores argentinos en el momento de discutir las condiciones de un eventual pago a los acreedores ya no tendrían fuerza. Fundamentalmente los que apuntan a asegurar que si la Argentina no cierra rápido un acuerdo con los fondos buitre tendrá serios problemas para volver a colocar deuda en el mercado financiero internacional y no podrá así cumplir con sus obligaciones ya contraídas. Despejada la duda sobre el pago del principal vencimiento de 2015, el del Boden que habrá que liquidar en octubre, el Gobierno apunta a desmantelar el argumento principal.

Mirando hacia adelante, y descartando ya el pago de los u$s 6.521 millones del Boden 2015, el panorama de vencimientos de la Argentina para el año próximo es más suave, y alcanza los u$s 2.315 millones, incluyendo u$s 375 millones del Bonar 2017; u$s 85 millones del Global 2017; u$s 284 millones del Bonar 2024; u$s 360 millones del bono Par y unos u$s 1.211 millones del Discount. Si la convocatoria del Gobierno a canjear el Boden 2015 la próxima semana es exitosa, la necesidad de dinero para cubrir el pago de los intereses de estos bonos será mucho menor y sólo con la evolución actual de las reservas podría enfrentarse sin mayores turbulencias. Para esto será fundamental que las negociaciones con China, Rusia y Francia se mantengan, y que desde los bancos centrales de los tres países lleguen los más de u$s 4.000 millones comprometidos para el próximo año. En el caso del Banco Central de Francia, lo que se buscará es que la entidad financiera se haga cargo de cubrir el pago en mayo de los u$s 772 millones al Club de París para cerrar el primer tramo del acuerdo con ese organismo.

Dentro del Gobierno se descarta que habrá la suficiente demanda para cubrir los u$s 3.000 millones del canje al Bonar 2024 de parte de los tenedores del Boden 2015. Sucede que la mayoría de los tenedores del bono que se liquidará o canjeará la semana que viene son inversores institucionales, incluyendo bancos oficiales y públicos, la ANSES, bancos privados a los que el Gobierno tiene acceso telefónico directo y compañías de seguros. Además, se especula en Economía con que muchos inversores particulares optarían por cobrar una parte en dólares la próxima semana, pero dejar el resto en títulos públicos locales, dentro de los cuales se considera que el 2024 tiene un recorrido aceptable.

Si la operación financiera, la mayor apuesta desde que Kicillof llegó a Economía, termina siendo exitosa, los eventuales negociadores argentinos ante los fondos buitre llegarán a enero mucho más relajados que lo que se esperaba, por ejemplo, a fines de septiembre pasado. No sólo cree ver el Palacio de Hacienda que el panorama cambiario está controlado (el "blue" bajó ayer de los 13 pesos), sino que la presión para un acuerdo rápido con los fondos buitre ya no es tanta. Incluso, políticamente, en Olivos se analizaron encuestas que afirman que la sociedad apoya en más de un 60% la posición firme y pétrea de Cristina de Kirchner contra los fondos buitre, con lo que, teniendo en cuenta que 2015 es un año electoral, el argumento de mantenerse dura con los acreedores que ganaron en el tribunal de Thomas Griesa puede incluso traer algunos votos a los defensores de la estrategia kirchnerista.

Bajo este panorama, cada vez está más firme la versión sobre que Kicillof irá a la mesa de negociaciones preparada para enero por el "special master" Daniel Pollack con muy poca voluntad de flexibilización de la oferta que les hizo a los acreedores el 30 julio pasado y que se basaba en repetir únicamente las condiciones del canje de deuda de 2010 que impulsó Amado Boudou cuando era ministro de Economía. Esta posición se solidificó aún más cuando desde Nueva York llegó la confirmación de que los reclamos de los fondos buitre ante Pollack (que tiene el mandato de tomar registro de todos los acreedores con bonos en default desde 2001 que quieren sumarse al reclamo original de NML Elliott, Olifant, Aurelius y compañía) superaban ya los u$s 10.000 millones y podrían alcanzar los u$s 11.000 millones antes de que termine el año. Calculan en Economía que si el país aceptara este reclamo, la ganancia que se les reconocería a los fondos buitre sería superior al 2.000%, un nivel imposible de avalar desde Buenos Aires. Se entiende así que Kicillof busque deconstruir todos los argumentos que surjan en medio de las negociaciones con los fondos buitre desde enero en adelante, ya sin la vigencia de la cláusula RUFO, para luego negociar sin presiones y con el tiempo a su favor.

Ayer el ministro de Economía, en la presentación del pago adelantado del bono, chicaneó afirmando que "los fondos especulativos saben que si no acuerdan con este Gobierno antes de finales de 2015, lo harán con el próximo en 2016 y algunos candidatos de la oposición, como (Mauricio) Macri, ya anticiparon que en caso de ser Gobierno van a pagar al contado todo. Entonces, ¿por qué apurarse a cerrar antes?".

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