3 de junio 2010 - 00:00

Obsesión por el canje

Para el Gobierno el único tema importante a informar ayer al Senado era el canje de deuda. Quedó claro cuando Aníbal Fernández dedicó a ese tema el tramo principal del inicio de su exposición.

Así, explicó que «a diferencia de 2005, donde la propuesta estaba sostenida por las acciones emprendidas por el Gobierno, en 2008 los agentes representativos del mercado nos plantearon que la evolución de la economía de los argentinos le había demostrado que se habían equivocado oportunamente y que no habían entrado en el canje y ahora tienen voluntad de hacerlo», dijo.

Repitió que el canje en marcha contempla deuda por un monto nominal de u$s 18.300 millones, de los que u$s 3000 millones «se encuentran en poder de fondos buitres».

«De los 15 mil millones restantes, tenemos 5 mil, cuya tenencia no supera los 50 mil dólares, el resto son todos préstamos institucionales, dentro de éstos separamos aquellos cuya tenencia fuera mayor a los 100 millones y a estos salimos a buscar», desagregó.

Sobre el tramo final del canje, explicó: «Ahora estamos en una segunda etapa. Esperamos que los minoristas y los institucionales menores ingresen. Los lugares específicos dónde nos consta que existen más papeles minoristas con tenencia de papeles argentinos son Italia, Alemania y Japón y los institucionales menores de 100.000 en Suiza fundamentalmente».

Y hasta tuvo tiempo para desbordar optimismo: «Estamos en pleno proceso cuyo plazo tendría que haber vencido hoy pero la Comisión de Valores italiana pidió más tiempo porque tiene dificultades para procesar cantidad de órdenes de solicitud para acceder al canje». Así explicó la prórroga del canje por otros 15 días para el tramo minorista.

«Cuando recibimos la propuesta definida para tenedores de papeles mayores a 100 millones vimos que a pesar de que esto era bueno para el país era imperioso ampliar la propuesta al sector minorista», dijo. «Para resolver el problema teníamos que encarar los distintos universos y, en esto, es donde se hace un sacrificio para tratar de encontrar una oferta dentro del marco de la ley que sea lo suficientemente tentadora».

«Esta Argentina cumplió con lo pactado, creció más de lo esperado y eso implicó que los que se avinieron al canje obtuvieron beneficios»
, señaló, «los intereses devengados entre el 1 de enero de 2004 y la actualidad se le pagan en efectivo al minorista», a lo que se suma «un cupón PBI, igual que en 2005».

Confirmo que el resto «recibe lo que se conoce como bono discount: por cada 100 dólares que se presenten del bono viejo, 33,7 dólares recibirán del bono nuevo; por los intereses entre 2004 y la actualidad, recibirán un bono global con vencimiento en 2017, que paga una tasa de 8,5 de interés. El cupón de PBI sólo se cobra si la Argentina crece más del 3 por ciento ese año. En 2005 el cupón de PBI no se le dio el reconocimiento real porque no se entendió.

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