Las autoridades admitieron fallas en la planificación de los dispositivos policiales en la zona y removieron a la cúpula de la dependencia. Se comprometieron a reforzar los controles a motociclistas.
Tensa calma. Los vecinos de Flores se reunieron con el ministro de Seguridad, Martín Ocampo, y acordaron medidas para prevenir más delitos.
Luego de los incidentes en la Comisaría 38ª de Flores, el ministro de Seguridad porteño, Martín Ocampo, recibió en su oficina a los vecinos del barrio de Flores que ayer se manifestaron frente a la dependencia e ingresaron al lugar provocando disturbios. La reacción comunitaria se produjo en el marco de una manifestación convocada para reclamar más seguridad, luego del asesinato de Brian Aguinaco, perpetrado por dos malvivientes que se desplazaban en una motocicleta. Durante el encuentro, Ocampo presentó un plan de acción para revertir la grave situación de inseguridad que atraviesa el barrio (donde se produjeron tres homicidios en ocasión de robo durante el último mes) y se acordó "un mecanismo de trabajo que fue aceptado y revisado por los propios vecinos", relató el funcionario. En el acta donde quedó rubricado este acuerdo consensuado entre ciudadanos y autoridades se anunció la remoción de la cúpula de la dependencia policial, el inicio de un sumario interno y el refuerzo de efectivos y controles a las motos que circulen con dos pasajeros. El documento finaliza con un compromiso: "Las partes acuerdan que en un plazo prudencial de aproximadamente una semana se volverán a reunir para monitorear los efectos del operativo de saturación policial y controles de tránsito y poblacionales que han comenzado el día de la fecha".
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Para Eduardo Dotto, abuelastro del adolescente baleado el sábado en la avenida Asamblea al 2100 y fallecido el lunes pasado, el encuentro fue "muy positivo" y por eso manifestó su "satisfacción por la respuesta recibida". Dotto aseguró que en la reunión los funcionarios admitieron las fallas en la planificación de la seguridad de la zona por parte de la Policía "y por eso se decidieron a cambiar el rumbo".
Los cambios
Sin lugar a dudas, la medida que más satisfizo a los vecinos de Flores fue la remoción del titular de la Comisaría 38ª, Alejandro Atilli, y del resto de la cúpula del destacamento policial. Atilli venía de dejar un mal recuerdo en su paso por la Comisaría 42ª del barrio de Mataderos. Otro de los uniformados cuestionados, el comisario inspector Osvaldo Tapia, jefe de la Circunscripción VI de la que depende la Comisaría 38ª, tenía entre sus bienes un yate que jamás hubiera podido adquirir con su salario policial. Ayer fue reemplazado por el comisario inspector Manuel Antonio Monzón.
También conformó a la comitiva vecinal la confirmación de nuevos mecanismos de control en algunos de los principales corredores de la Villa 1-11-14, enclave que utilizan como refugio la mayor parte de los delincuentes que atemorizan en la zona. "Todos sabemos a qué hora y dónde se roba, conocemos los pasillos por donde entran y por donde salen, y eso también lo saben los policías, pero esto es un desmadre y hay lugares incontrolables", detalló otro de los asistentes al encuentro. Los vecinos volverán a reunirse con Ocampo el jueves 5 de enero con el objeto de monitorear el cumplimiento de lo acordado.
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