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ODIO AL PAÍS: un buitre en el capitolio

Mack es republicano y ultraconservador. Fue durante su presencia en el Congreso norteamericano el impulsor de leyes en contra de los líderes sudamericanos que considera enemigos de su país. Así lo demostró, con creces, durante su gestión desde 2005 a 2013, cuando se convirtió en uno de los referentes del Tea Party; en consecuencia, en el azote de las visiones más liberals o pragmáticamente flexibles hacia las diferentes realidades latinoamericanas.
El hombre se volvió el principal impulsor de una ley que sanciona directamente a la Argentina y le prohíbe cualquier tipo de operación financiera en el mercado norteamericano, vedando el acceso del país a las operaciones de Wall Street. Era 2011 y el representante republicano aseguraba que la Argentina es un mal ejemplo que no se puede tolerar. Mack proponía, además, el bloqueo a cualquier tipo de crédito, incluyendo las líneas del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), como forma de evitar nuevos casos de defraudación en América Latina, según su propia defensa de la propuesta. La ley nunca avanzó, pero se convirtió en la bandera de los fondos buitre en el congreso norteamericano.
Pronto de supo por qué tanta garra de parte del hombre de la Florida contra Argentina. Su campaña había sido financiada por Paul Singer, el dueño del fondo buitre NML Elliot, el mismo que embargó la fragata y litiga contra el país en la Justicia norteamericana. Ahora, fuera del congreso desde el año pasado, forma parte de la oficina de lobby ultraconservadora Liberty Partners Group, desde donde esta misma semana presionó a representantes tanto republicanos como demócratas para que no recibieran a los legisladores argentinos de todos los partidos políticos que viajaron hasta Washington a mostrar que la batalla judicial contra los fondos buitre en los Estados Unidos es una política de Estado.
No le fue muy bien a Mack y su oficina lobista a favor de Singer. Los diputados argentinos fueron muy bien recibidos por quien tiene la llave maestra de las consideraciones del sistema financiero en el congreso norteamericano. Se trata del diputado republicano y presidente de la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, Spencer Bachus. Éste le dio la razón el 100% a la Argentina, prometió posiciones comunes con la líder demócrata, la odiada por el Tea Party Nancy Pelosi, y aseguró que abortaría cualquier avance de leyes a favor de la posición de los fondos buitre. Bachus es, desde siempre, enemigo del accionar buitre y uno de los que incluso proponen la expulsión de Singer del Partido Republicano.
Mack prometió insistir y dedicar gran parte de la energía del Liberty Partners Groups del segundo semestre del año a corroer la posición nacional.
El problema del default argentino no es lo único que tiene entre ceja y ceja Mack. Se conoció hace unos años su propuesta directa de derrocar a Hugo Chávez por las armas de la presidencia venezolana. Connie llamó a Chávez matóncrata en 1999 y aseguró que era el Osama bin Laden y el Mahmud Ahmadineyad del continente americano.
Critica periódicamente al presidente Barack Obama por, supuestamente, no ejercer un bloqueo firme en la frontera con México y tolerar a los indocumentados latinos.


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