4 de junio 2009 - 00:33

Ofensiva: monta Techint ring político anti-K

Hugo Chávez
Hugo Chávez
A la rebeldía activa del campo, Néstor Kirchner podría tener que agregar otro frente crítico: el diseño de un núcleo político, convocado por Techint, en defensa de la «industria nacional» que, de manera explícita o no, tomará una tonalidad anti-K.

La escala del Congreso, primer desembarco del conflicto por la nacionalización de tres firmas del holding por parte del Gobierno de Hugo Chávez, podría evolucionar hacia otra vidriera: un desfile de candidatos de la oposición con libreto pro industria.

Con sigilo, desde Techint se dialogó con dirigentes del PJ disidente, el PRO y el Acuerdo Cívico y Social. Hasta ahora, según fuentes empresarias, fueron sondeados Mauricio Macri, Elisa Carrió y Carlos Reutemann. Hubo, a priori, buena predisposición.

Pero se trata, en esta instancia, de un proyecto embrionario supeditado a las pasiones políticas, el narcisismo de los dirigentes y la decisión última del holding de Paolo Rocca de montar, con su patrocinio, un ring público para fustigar al Gobierno.

La mezquindad y los recelos metieron la cola. Los contactos, ultrarreservados, dejaron a la luz las primeras, y casi razonables en tiempos de campaña, resistencias. ¿Cómo juntar, sin que corra sangre, a Macri y a Carrió cuando protagonizan una batalla despiadada?

Luis Betnaza, la voz y el rostro más visible de Techint, terminó de entrever la idea de reunir a los candidatos opositores luego de la exposición anti-Chávez que anidó anteayer en el Congreso y de la que se autoexcluyó el bloque oficial.

Los chispazos iniciales amortiguaron la aventura y en Techint, lo que se imaginó como una ofensiva inmediata, entró en la lógica de que sería más razonable dejarlo para después de la elección del 28 de junio. Implica, claro, desinflar el impacto político.

El Gobierno mira esos movimientos de reojo, pero sigue sin establecer, más allá de algunos contactos entre Betnaza y Julio De Vido, una vía de diálogo sólida con Techint. «Cuando se concrete la nacionalización vamos a hacer lo que corresponde», se dice en Casa Rosada.

Un estiletazo difícil de remontar fue la difusión -la usina, obvio, fue Olivos- de la decisión del grupo de depositar el primer pago, de 400 millones de dólares, por la estatización de Sidor en un banco europeo. Hasta Cristina de Kirchner voceó el reproche.

Exteriores

La Presidente, a su vez, se topará fuera del país con una novedad incómoda referida a Chávez. El sábado viaja a Ginebra, Suiza, para disertar en la asamblea anual de la OIT, donde está previsto que también expongan Luiz Inácio Lula da Silva y Nicolas Sarkozy.

La OIT -que la invitó por haber propuesto que este organismo sea incorporado al G-20- emitirá cuando Cristina de Kirchner esté en Suiza una sanción contra el Gobierno venezolano por la falta de libertad sindical.

Se trata, en rigor, de una compensación de las fracciones internas del sindicalismo internacional: el año pasado, por los muertos en Colombia, se castigó a Álvaro Uribe; éste, por las denuncias de persecución, el destinatario de los cuestionamientos será Chávez.

¿Ensayará, la Presidente, una defensa del socio regional? Tendrá, si no lo hace, una excusa: ahí estará Lula a quien, en una humorada de mal gusto, le prometió no nacionalizar ninguna empresa de origen brasileño, suerte que -lo sabe Techint- no tiene la Argentina.

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