París - El director de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), Bernard Vallat, dijo ayer a Venezuela y Ecuador que refuercen «mucho» su acción contra la fiebre aftosa, pues la situación actual «no es buena», lo que además perjudica a los países vecinos.
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«Venezuela y Ecuador tienen que invertir mucho en los dispositivos para controlar esta enfermedad animal, para lo cual la OIE puede proponer su apoyo técnico», destacó Vallat. Asunción será la sede del 24 al 26 de junio de una conferencia mundial sobre la fiebre aftosa que servirá para explicar el «modelo» de erradicación puesto en práctica en la parte sur de Sudamérica y para hacer avanzar la idea de la necesidad de un control global de esta enfermedad animal.
«En Venezuela y Ecuador la situación no es buena y para remediarla la voluntad política es muy importante, al igual que la dedicación de medios públicos y privados», aseguró Vallat y agregó que «un país que no hace esfuerzos es una amenaza para sus vecinos. La cuestión pendiente en el combate contra esta enfermedad en Sudamérica es que hay que convencer de que la lucha contra la erradicación es un bien público».
Infectados
Consultado sobre la posición de Colombia, con largas fronteras con Venezuela y Ecuador, Vallat indicó que, aunque «hace muchos esfuerzos» y el mes pasado consiguió que se declarara una nueva parte del país como libre de aftosa, «el problema es que tiene vecinos infectados».
El director general de la OIE contrastó la política venezolana y ecuatoriana con la de la Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay, en los que no se han registrado nuevos brotes desde 2007 y donde la totalidad de sus territorios están considerados libres de la enfermedad, con o sin vacunación.
Alabó la acción de estos cuatro Estados, así como la de Bolivia y Brasil -pese a que en estos dos hay zonas que la OIE no considera libres de aftosa- porque sus esfuerzos pueden servir de «modelo» para otras partes del mundo.
Contó que la receta del éxito de los miembros del Mercosur es que inicialmente aplicaron una vacunación sistemática dos veces al año del ganado bovino, controlaron los movimientos e identificaron las granjas de origen de los animales para una supervisión más eficaz.
Al ser consultado sobre la gripe A, el máximo responsable ejecutivo de la OIE puso el acento en que «cada día que pasa demuestra que es una gripe humana, no porcina». Y apostilló que, a menos que hubiera una mutación del virus, los animales no plantean ningún riesgo.
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