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Olmert busca evitar los traumas de la guerra del Líbano
Un soldado israelí a bordo de un tanque lee un texto cerca de la frontera con Gaza, próximo a entrar en acción.
Escaldados por su revés en la guerra con el Hizbulá libanés, entre julio y agosto de 2006, los responsables israelíes evitan, desde el inicio de la ofensiva en Gaza el sábado, fijarse objetivos demasiado ambiciosos, como acabar con el poder de Hamás en ese territorio.
«El fin de la operación es de minimizar los lanzamientos de cohetes hacia Israel para garantizar la seguridad de un cuarto de millón de personas que viven en el sur de Israel», declaró una portavoz del ejército, Avital Leibovitz.
Por su parte, el principal asesor del ministro de Defensa, Ehud Barak, el general de reserva Amos Gilad, aseguró a los periodistas que «el objetivo es llegar a una nueva tregua» con Hamás en las condiciones fijadas por Israel.
«Sobre toda la operación planea el espectro de la guerra del Líbano», afirmó un analista militar, el general de reserva Shlomo Brom. Según este experto, los responsables israelíes, tanto políticos como militares, «parecen haber aprendido las lecciones» de los fracasos de la guerra del Líbano, que obligaron a crear una comisión de investigación gubernamental y llevaron a las dimisiones de funcionarios.
«Primero se fijan objetivos limitados. Así minimizan los riesgos de decepción. Segundo, el ejército golpea de entrada muy fuerte, mientras que en el Líbano se dejó arrastrar por una escalada no controlada, no haciendo intervenir a sus fuerzas terrestres hasta muy tarde», añadió.
«Tercero, el Ejército se ha preparado durante mucho tiempo a la confrontación, al tiempo que el poder civil preparaba el terreno a la opinión internacional, contrariamente a la reacción espontánea que desencadenó el secuestro de dos soldados en julio de 2006 en la frontera libanesa y encendió la mecha», continuó Brom.
«Para que tenga una probabilidad de éxito, la ofensiva debe circunscribirse a su objetivo limitado: llegar a una nueva tregua, aumentando el poder de disuasión de Israel», argumentó.
El especialista militar Reuven Pedatzur no está seguro de que esto ocurra: «Para lograrlo, debería haber un mediador entre Hamás e Israel. Espero que los responsables ya hayan pensado en ello, si no el conflicto corre el riesgo de eternizarse».
Pedatzur, además, teme que Israel se ha excedido al matar en 48 horas a cerca de 300 palestinos: «El mensaje a Hamás también se hubiese entendido con menos muertos».
Pero este experto se felicitó del «cambio de tono» de los responsables israelíes que no cantaron victoria al inicio de una incierta batalla.
Agencia AFP


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