El enorme spread que existe hoy entre el futuro de dólar local y el del exterior genera buenos incentivos para los operadores locales, que deciden arbitrar entre ambos o aprovechar los "precios adormecidos" en el Rofex por el Banco Central. Sucede que, para desarmar las expectativas de devaluación, la institución de Alejandro Vanoli se esfuerza por mantener a raya las tasas de devaluación que están implícitas en los contratos. Como se supone que, sin elecciones por delante, la próxima gestión encontrará margen para acomodar el tipo de cambio, el mercado no cree que los valores de los contratos que vencen después de diciembre vayan a materializarse. Para eso, recomiendan a sus clientes tomar posición sobre aquellos que son a fin de enero, febrero o marzo del año próximo. Y, para evitar cualquier tipo de riesgo, aconsejan comprar al mismo tiempo un bono "dollar linked" (atado al dólar), que a su vencimiento paga un rendimiento del 26% anual. La combinación entre ambas tasas asegura al ahorrista un retorno positivo del 2% anual.
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