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Oportunidad en futuros: hay “dólar subsidiado”

Los números tientan por sí solos. La sobreoferta de contratos que se generó en el mercado por la última exigencia oficial, que obligó a los bancos a adecuarse completamente antes de fin de febrero, desplomó los precios y la devaluación esperada que está implícita en estas operaciones. A tal punto que, por ejemplo, la tasa de devaluación se mantuvo negativa para el contrato que vence en febrero: hasta ayer preveía un dólar de sólo $ 7,815 para este viernes, cuatro centavos más bajo que el que cotizaba al contado en el mercado mayorista y uno de sólo $ 7,925 para el 31 de marzo, que de convalidarse arrastraría una inédita suba inferior al 1% en un mes.
Pero en la plaza los inversores ya presumen que, cumplida esta exigencia del BCRA, los valores deberían volver a la normalidad. Y que entonces las tasas de devaluación incorporadas en estos contratos de corto plazo deberían volver a su curso natural y saltar de los niveles actuales hasta el 30% o el 40% que tenían originalmente. Prometería esto una enorme oportunidad para quienes confíen que, terminado el plazo del contrato podrán volver a comprar dólares en el mercado cambiario.
El contrato que vence en febrero convalida hoy una tasa negativa y el de marzo, una positiva del 9% anual. Ambos se convirtieron, desde hace unas pocas semanas, en alternativas sensiblemente atractivas para quienes quieran liquidar sus dólares en el mercado cambiario a un tipo de cambio "oficial" más alto que el actual: para eso deben suscribir inmediatamente un contrato a corto plazo (febrero o marzo), destinar el 10% de los pesos obtenidos a depositar la garantía de este derivado y volcar el 90% restante en un plazo fijo bancario que dure lo mismo que su inversión.
Para el contrato de marzo, por ejemplo, la apuesta implicaría tomar un contrato a $ 7,925 que antes de las distorsiones cotizaba a $ 8,4250. Si el mercado vuelve a sus precios originales -es decir, previos a las desprolijidades que desató la sobreoferta de futuros de los bancos, que deberían desaparecer en marzo una vez que todas las entidades se hayan adecuado-, el inversor recibirá por su derivado una diferencia de casi 50 centavos por dólar. Así, quien hubiera liquidado ayer u$s 1.000 en el mercado mayorista oficial, habría obtenido a cambio $ 7.858. Si decidió suscribir el contrato que vence el 31 de marzo debió depositar un 10% como garantía ($785) y podría haber optado por colocar el resto en un plazo fijo en pesos que ayer rendía un 27,5% anual. A fin de marzo, si el dólar llegara a ubicarse en los niveles que pronosticaban los inversores antes de la normativa (es decir, en $ 8,4250), habrá obtenido en total (plazo fijo mediante) unos $ 8.522. Esto habrá significado un retorno del 7,8% en pesos en poco más de un mes que, anualizado supera el 100%.


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