- ámbito
- Edición Impresa
Osmar Núñez: espera impaciente en escena
Osmar Núñez: “Si yo actúo es gracias a otros actores que influyeron sobre mí y despertaron mis ganas de actuar”.
"Para mí la dirección de actores es un lugar de amor, delicadeza y dedicación. Y si yo actúo es gracias a otros actores que influyeron sobre mí y despertaron mis ganas de actuar", dice Núñez a este diario. Intérprete prestigioso del circuito teatral porteño, fue premiado, entre otras cosas, por su interpretación del dramaturgo Tennessee Williams en "Noches romanas", con la dirección de Oscar Barney Finn, y por su protagónico en "Espía a una mujer que se mata" (una versión de "Tío Vania" dirigida por Daniel Veronese).
En la película "Juan y Eva" compuso a Juan Domingo Perón ("Fue como si me pidieran hacer de Obelisco. Y yo leí e investigué no para imitarlo, que es lo más fácil, sino para construir el personaje en toda su complejidad. Fue uno de los procesos más interesantes que experimenté en cine"). También tuvo una significativa participación en "Relatos Salvajes" en el episodio que protagonizó Oscar Martínez. Dialogamos con él:
Periodista: Su labor en cine ha ido en aumento ¿sigue considerándose un hombre de teatro?
Osmar Nuñez: El teatro es mi verdadero hogar. Cuando trabajo en cine o en televisión todavía siento que estoy de visita.
P.: Haber trabajado con Daniel Veronese en tantas ocasiones ¿lo ayudó a formarse como director?
O.N.: Aprendí mucho con él y tuve ocasión de dirigir una obra suya, "Luz de mañana en un traje marrón". Pero a mí me interesa todo y aprendo hasta de los malos directores. Por suerte, no me han tocado tan malas experiencias. Y siempre aprendo de mis compañeros actores. No sé si en otras partes del mundo ocurre lo mismo, pero acá se trabaja con entusiasmo, y a veces antes de firmar el contrato, así se trate de una producción comercial o de una sala oficial. Durante nuestra gira por Europa no podían creer que Veronese hubiera usado los muebles de su casa en una de las obras. Son cosas que tienen que ver con esta pasión, no sé si argentina, de hacer teatro a pura obsesión y deseo.
P.: Usted fue de gira a Corea con un Chejov ¿Cómo fue recibido el elenco argentino?
O.N.: Fuimos con la versión de "Tio Vania" que dirigió Veronese y se rieron muchísimo, más que ninguna otra parte. A la vez se conmovieron, y eso se lo agradecimos a la traductora que era una maravilla. Hablaba en argentino y sin acento. La obra los impresionó bastante porque los orientales tienen respeto por la gente mayor; entonces, no podían soportar la relación de Vania con Serebriakov, esa especie de cuñado-padre al que ha dejado de respetar y con el que se terminan diciendo cosas tremendas. Me encantó la devolución que nos hicieron los coreanos.
P.: Háblenos de su nuevo trabajo de dirección.
O.N.: Leí toda la narrativa de Schweblin e intervine este texto con otros textos suyos. Es una historia chiquita, pero que cala hondo. La autora trabaja sobre los vínculos familiares, y la obra está en manos de un solo personaje, Amanda, una mujer de clase media alta que espera impaciente la llegada de su hermana. En ese interín habla por teléfono con su marido, quien intenta calmarla porque la hermana tiene inclinaciones suicidas. Y en esa espera aparece un recuerdo de infancia con una presencia fuerte. Es mejor no develar más detalles, pero le aseguro que es fácil identificarse con esta historia llena de vida, que es teatral, no "teatrosa". Hasta donde llegamos es una historia de amor que podría haber sido una historia de horror. Pero eso queda abierto a la imaginación de cada uno. El público va a seguir atando cabos después de la función.
Entrevista de Patricia Espinosa


Dejá tu comentario