26 de octubre 2015 - 03:41

Otra mujer que pidió ayuda y nadie escuchó

Por estos días, mucho se habla y se analizan casos en los que mujeres son asesinadas en forma brutal pese a que estuvieron varios años pidiendo ayuda y nadie las escuchó. Eso le pasó, allá por el año 2008, a una docente de Castelar llamada Andrea Pajón (39). Tras varias idas y vueltas, su exmarido fue llevado a juicio, aunque libre, como presunto instigador del crimen. En las audiencias se probó la responsabilidad del hombre, Claudio Sartal, quien desde ese día quedó preso. Pero nunca se supo quiénes fueron los sicarios.

En los meses previos a su muerte, Andrea vivió con miedo. Sus padres, su nueva pareja y sus dos hijos tenían pánico. Sartal, desde la separación, los amenazaba permanentemente. En la trágica mañana del 27 agosto de 2008 faltaban sólo 15 días para la audiencia judicial que se había establecido para poner punto final a la unión conyugal. Sartal, además, sabía que tenía que compartir los bienes con su exmujer. Ése pudo haber sido el móvil del crimen: resultaba más "económico" pagarles $ 10.000 a unos sicarios que entregar la mitad del dinero y propiedades.

Andrea fue muchos años víctima de su marido. Una vez, cuando aún convivían, Sartal efectuó un disparo en el colchón de la cama matrimonial. Pero con la separación, la violencia fue creciendo. Ante cada agresión, presentaba una denuncia, que no llegaba a nada.

El 22 de septiembre de 2007, Andrea fue a retirar algunas cosas de la casa que había compartido con Sartal, en La Matanza. Ya llevaban casi un año separados. En esa oportunidad, tal como la mujer lo denunció, él le dijo: "Te voy a matar. No te la voy a hacer fácil, sé dónde vivís...". Y en febrero de 2008, cuando viajó con su nueva pareja a Gualeguaychú, al llegar se dio cuenta de que no estaban solos: Claudio los había seguido en un auto.

Andrea, el día de su crimen, salió de su casa, en Castelar. Iba con su hijo menor. El destino era el colegio. Ahí fue abordada por dos hombres que la tiraron al piso y la balearon, para luego escapar sin llevarse nada. Luego de una agonía, falleció en un hospital. En el velatorio, tanto el hijo mayor como sus familiares más directos culparon a Sartal por el asesinato. El hombre acusado declaró que a esa hora estaba en su casa, lo que era cierto. La investigación por el crimen recayó en el fiscal Marcelo Tavolaro, quien siguió todas las hipótesis posibles. Siempre llegó al marido.

Fabián Duran tenía 45 años y era la nueva pareja de Andrea. Era el hombre que la acompañaba y, junto a ella, soportaba los constantes embates de Sartal. Después del crimen, salía muy poco de su casa en Morón. A los pocos meses, Fabián fue encontrado muerto.

Un año después del homicidio de Andrea, Paula, que había sido pareja de Sartal, se presentó en la fiscalía. Contó que, en una discusión con su expareja, éste le reconoció haber mandado a matar a Pajón. Además, ella aportó el nombre del presunto sicario, un tal Gaby. Se trataba de un empleado de una casa de metales de Sartal. Sartal y Gaby estuvieron un tiempo presos, aunque llegaron en libertad al juicio que hizo el Tribunal Oral 3 de Morón, cuyos jueces finalmente encontraron culpable al exmarido de Andrea Pajón, aunque absolvieron por falta de pruebas al presunto sicario.

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