Último clásico, 21 de marzo en la Bombonera. Héctor Baldassi lo suspendió a los ocho minutos por la lluvia que caía sobre Buenos Aires. Se terminó de jugar también entresemana.
Como no podía ser de otra forma, la efervescencia por el clásico ya iba llegando al límite, pero la postergación de la fecha del fin de semana también atentó ante el 14° capítulo del Apertura. El almanaque ya tenía la marca en el domingo 7 de noviembre, pero River y Boca deberán esperar una semana o quizás un poco más. ¿Por qué? Resulta que el miércoles 10 y el jueves 11 se presenta uno de los artistas estelares del calendario musical de la Ciudad de este año, Paul McCartney, y sólo dos días mas tarde, el sábado 13, la banda adolescente Jonas Brothers en el mismo campo de juego. En definitiva, la estructura del escenario no sería desmontada en un puñado de horas y nadie podría garantizar cómo quedaría el terreno. Entonces, River y Boca se jugará el martes 16 o el miércoles 17, nuevamente será entresemana como fue la edición del torneo pasado, aunque aquella vez por una cuestión accidental: la cantidad de lluvia que cayó al horario del clásico del 21 de marzo obligó a Héctor Baldassi a suspenderlo a los ocho minutos de juego. Cuatro días más tarde, el jueves 25, se disputó casi la totalidad del partido; fue triunfo para Boca por 2 a 0 con goles de Gary Medel.
Tanto Ángel Cappa como Claudio Borghi podrán llevar agua para su propio molino. La postergación de los partidos y que el superclásico se dispute en casi tres semanas les permitirán recuperar a dos piezas claves: Matías Almeyda y Juan Román Riquelme casi con seguridad estarán presentes frente a frente cuando River y Boca salten al campo para jugar la edición 187 del partido que despierta mayor morbo en nuestro país.
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