La evolución del descontento político tiene este año un rol protagónico en las elecciones realizadas hasta el momento en diez provincias y en las primarias nacionales del domingo.
Si bien a nivel país el voto en blanco arañó los 5 puntos porcentuales, mantuvo en las internas el patrón que viene evidenciando desde los últimos procesos electorales, producto del corte de boleta y la apatía. Es la segunda vez desde la elección de 1963 (con el peronismo proscripto, el descontento trepó al 19%) que esta modalidad sobrepasa los cuatro puntos.
Pero hubo, sin embargo, casos puntuales en Buenos Aires y otros 13 distritos que exhiben un singular aumento de esta tendencia.
No es un dato menor, por ejemplo, el hecho de que en algún punto de la geografía muchos de los precandidatos a diputados y senadores hayan sido desplazados al tercero y cuarto puesto por la incidencia de esta acción.
En Buenos Aires, en el rubro a Diputados nacionales donde la lista del Frente para la Victoria que lleva a la cabeza al actual ministro de AgriJulián Domínguez, se impuso holgadamente con 8.875.048 votos, el voto en blanco salió segundo, al reunir 931.146 votos, y desplazó al tercer lugar, con 908.460 votos, a la nómina de Unión para el Desarrollo Social que postula a Miguel Bazze y al cuarto a la lista del Frente Popular que lleva al exministro bonaerense Carlos Brown. Pero este efecto también se recreó en la terna a gobernador, donde el voto en blanco se ubicó tercero detrás de Francisco de Narváez, con 809.178 votos. Es una señal de alerta para los otros seis postulantes que quedaron en carrera para suceder a Daniel Scioli en octubre. Entre ellos, el duhaldista Eduardo Amadeo, la representante del Frente Progresista, Margarita Stolbizer, el y pankirchnerista Martín Sabbatella.
En Río Negro, 44.038 ciudadanos mostraron su rechazo por las seis propuestas para renovar las tres bancas en la Cámara baja, en un empate por el segundo puesto con la Unión Cívica Radical que apenas superó al blanco por 189 votos. Allí, donde el Frente para la Victoria se impuso al triplicar casi los votos radicales, esa expresión en las urnas, en una provincia de larga historia radical, podría entenderse como un descontento por la dispersión que la UCR viene exhibiendo a partir de la alianza del gobernador Miguel Saiz con la Casa Rosada.
Los otros casos estuvieron repartidos entre once provincias.
En Jujuy, San Juan y Tucumán el voto en blanco fue la tercera opción más votada, mientras que en Neuquén, Chubut, San Luis, Catamarca, Santiago del Estero, La Pampa, Formosa, Corrientes y Entre Ríos terminó cuarto.
Santa Cruz, pago chico del kirchnerismo que gobierna, merece una mención aparte: el domingo, más de 17.000 ciudadanos decidieron no acompañar ninguna de las propuestas para elegir candidatos a senadores y diputados. Esa opción representó la tercera fuerza, detrás del Frente para la Victoria, que salió primero, y la Unión Cívica Radical que fue el único partido que fue a las urnas para elegir entre cuatro listas.
El descontento en las urnas encendió este domingo una señal de alerta, al menos para los candidatos a renovar sus bancas en octubre próximo.
La explicación a esa tendencia puede encontrarse, en parte, en el poco conocimiento sobre las propuestas de los aspirantes.
Pero también es el reflejo del bajo interés y la menguada participación que generan los procesos electorales, además del escaso arrastre que concita la dividida oposición en algunos distritos.
El no voto es un fenómeno, por caso, ganó en las elecciones legislativas nacionales de Santa Fe, al sumar -entre voto en blanco y nulos- cerca de un 42 por ciento, contra el 34,6 por ciento cosechado por la Alianza Frente Justicialista por Santa Fe.
En sintonía, en esa compulsa en la Ciudad de Buenos Aires se impuso la Alianza comandada por la UCR por un 19,49 por ciento de los sufragios, pero picó en punta la sumatoria de votos anulados y en blanco, con cerca del 29 por ciento.
En aquella oportunidad, en tanto, en la provincia de Buenos Aires, el no voto obtuvo alrededor del 26 por ciento, segundo tras el 37,36 por ciento logrado por el PJ. La Alianza radical quedó en tercer lugar (15,35 por ciento).
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