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Otro día de furia por huelgas y cortes
Sólo con la mortificación a un millón de usuarios que aproximadamente a diario viajan en líneas de transporte subterráneo -obligados ayer al uso del automóvil, a alargar las colas de los micros o a la carrera para subirse a un taxi- desde la media mañana ya se aventuró un día de furia. Un exceso en coincidencia con el inicio del juicio oral al piquetero oficialista Luis DElía por cortar calles sin autorización (ver nota aparte).
Como si no alcanzara con el paro de subtes anunciado, un grupo de obreros de la construcción que trabaja en Atucha II imprevistamente taponó por la mañana la Panamericana, cuando un grupo de manifestantes decidió cortar el tránsito a unos 600 metros del cruce con la avenida General Paz que da ingreso a la Capital Federal. La protesta, que fue desconocida por la UOCRA, se levantó a la tarde con la intervención de las fuerzas de Gendarmería ordenada por el gobernador Daniel Scioli. Los manifestantes causaron serios inconvenientes en el tránsito al cortar tres carriles de la mano a Capital y ocupar -ya al mediodía- ambos sentidos de la ruta, hasta que finalmente se dispersaron ante la presencia de un camión hidrante de la Guardia de Infantería.
Hubo también huelga en los centros de salud de la provincia, cuyos trabajadores sumaron al desborde de protestas trasladando sus reclamos a la Ciudad de Buenos Aires con una manifestación.
Otro lugar concurrido ya habitualmente fue la avenida Alem, en el centro porteño, con protestas ayer de estudiantes y docentes universitarios protestaron frente al Ministerio de Trabajo. El Sindicato Único de Trabajadores de la Educación de Buenos Aires (SETEBA) cortó la avenida 9 de Julio a la altura del Obelisco y marchó hacia el ministerio, en la zona del bajo porteño, también por un conflicto interno.
Todo en un clima de agresividad y violencia, que colmó el día. Hasta se registraron incidentes frente a las oficinas de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES) cuando se extendió la espera en una larga cola para afiliarse al nuevo sistema de asignación universal por hijo.
En el mismo día, también la CTA de Capital Federal realizó una manifestación frente a la Legislatura porteña, en la peatonal Perú a una cuadra de Plaza de Mayo, contra la gestión de Mauricio Macri, de quien sostiene que con el Presupuesto 2010 apunta a «desmantelar la salud, la vivienda, la educación y todo lo concerniente a planes sociales».
Las columnas de esos manifestantes salieron del Obelisco al mediodía y marcharon por Diagonal Sur hacia la Legislatura y llevaron a diputados aliados a Pino Solanas y dirigentes de del gremio de los estatales, ATE.
A todo eso, el conflicto de los trabajadores del subterráneo trasladó su interna sindical a los andenes del a estación de Constitución y provocó también la intervención de la Guardia de Infantería en la estación cabecera de la línea C del subterráneo, para frenar las trifulcas entre los afiliados de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y los huelguistas referenciados con dirigentes de la izquierda que pujan por un sindicato nuevo (ver nota aparte). Hubo bombas de estruendo y entrecruce de cánticos de ambos sectores, además de denuncias de agresiones.
El secretario de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, dijo que «el derecho a huelga no puede estar por encima de la prestación de los servicios públicos», mientras que el secretario general de la Unión Tranviarios Automotor, Roberto Fernández, repudió el paro.


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