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Otro error en Afganistán dejó 52 civiles muertos
Un afgano habla con su hijo herido, que fue internado en un hospital de Kandahar. En un día de conmoción por la difusión de los documentos por parte de WikiLeaks, la novedad de otra matanza mortificó al Pentágono.
«El presidente dio el pésame a las familias de las víctimas, por teléfono, dijo que las muertes de civiles son inaceptables y pidió a la OTAN que redoble sus esfuerzos para evitar bajas civiles», aseguró el Palacio Presidencial. Una fuente de la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF) aseguró que las «investigaciones preliminares» que ha llevado a cabo la organización militar junto al gobernador de Helmand no ofrecen, hasta ahora, pruebas de que los cohetes fueran lanzados por la ISAF, aunque las investigaciones continuaban.
«A estas alturas, cualquier especulación sobre presuntas muertes civiles en el pueblo de Regey carece totalmente de fundamento», declaró el jefe de Comunicación de la Isaf, almirante Greg Smith.
Antes de la difusión del comunicado de Karzai, el vocero adjunto del gobernador de esta provincia confirmó el ataque con proyectiles pero dijo desconocer la autoría y explicó que se había abierto una investigación.
Los cohetes impactaron contra una vivienda donde se agolpaban «refugiados» que huían de «combates», según la fuente.
Un jefe tribal de Regi, el mulá Rabani, explicó que un grupo de talibanes irrumpió en el poblado el viernes por la mañana y advirtió a los lugareños de que iban a luchar contra las tropas extranjeras.
«Estábamos todos asustados y nos reunimos en un gran complejo. Después un helicóptero vino y atacó varias casas. Se oyeron dos grandes explosiones. Luego vimos que el complejo había sido destruido y que unas 50 personas, entre ellas mujeres y niños, habían muerto», relató por teléfono el líder tribal. «Yo mismo enterré 30 cadáveres», amplió.
Un total de 1.074 civiles murieron en el primer semestre del año víctimas de la guerra afgana, un aumento del 1,3% respecto al mismo período del año anterior, según datos de la organización independiente Afghanistan Rights Monitor (ARM).
La ARM achaca a los insurgentes talibanes 661 de las muertes civiles del semestre y atribuye a la ISAF 210, una «reducción considerable» gracias a las «restricciones impuestas en el uso de bombardeos aéreos».
Fue el recientemente destituido general Stanley McChrystal jefe de las tropas internacionales entre el verano de 2009 y de 2010, quien impuso estas normas para disminuir las víctimas civiles, algo que despertó elogios del Gobierno afgano y recelos entre una parte del contingente militar.
En su comunicado de denuncia, Karzai aprovechó para aludir a los informes secretos difundidos el domingo por WikiLeaks y medios europeos y uno estadounidense. También sugirió que «el centro del terrorismo no está en las aldeas afganas sino al otro lado de la frontera», en Pakistán.


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