17 de octubre 2014 - 00:00

Otro escándalo en España: fijaron 3 millones de euros de fianza al ex FMI Rato

Una manifestante sostiene una pancarta con los rostros del exdirector del FMI, Rodrigo Rato, y del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, en las afueras de la Asamblea Nacional.
Una manifestante sostiene una pancarta con los rostros del exdirector del FMI, Rodrigo Rato, y del expresidente de Caja Madrid, Miguel Blesa, en las afueras de la Asamblea Nacional.
Madrid - Un juez español impuso ayer una fianza de 3 millones de euros al exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI) Rodrigo Rato por el caso de las "tarjetas de crédito opacas" que sirvieron para pagar safaris, obras de arte, joyas o resto-ranes a numerosas personalidades a costa de los contribuyentes.

El magistrado Fernando Andreu, de la Audiencia Nacional, principal instancia penal española, le dio tres días para pagarla si no quiere que le embarguen bienes, tras tomarle declaración en su calidad de expresidente de Caja Madrid.

Andreu también impuso otra fianza civil de 16 millones de euros a Miguel Blesa, que precedió a Rato en el cargo al frente de la caja de ahorros madrileña, que ofrecía a sus directivos tarjetas corporativas fiscalmente opacas.

El juez considera que la conducta de ambos podría tipificarse como un delito continuado de administración desleal contra una entidad pública. No obstante, ambos consideraron que esas tarjetas opacas al fisco "formaban parte de su salario" y que se trataba de tarjetas de libre disposición para fines privados.

Más de 80 personalidades están implicadas en este último escándalo de presunta corrupción en España, por el que también fue interrogado ayer el ex director general de Caja Madrid Ildefonso Sánchez Barcoj.

El caso alcanza tanto a la clase política como a responsables sindicales y empresarios, y pone especialmente en aprietos al gobernante Partido Popular (PP, derecha), al que pertenece Rato.

También causa malestar en un país golpeado por la crisis económica y llega en un mal momento para el Gobierno de Mariano Rajoy, muy criticado por su gestión de la crisis del ébola, a un año de las próximas elecciones generales.

Ante este clima, el presidente del Ejecutivo aseguró ayer ante los diputados que había hecho "todo lo que un Gobierno tiene que hacer" en este asunto, calificado por los pequeños partidos de izquierda reunidos en el grupo parlamentario de la Izquierda Plural del "mayor fraude de la democracia".

Según trascendió, para aplacar los ánimos, Rajoy podría impulsar la expulsión de Rato del PP.

El ex número uno del FMI también está imputado por estafa, apropiación indebida, delitos contables y falsedad documental en otra investigación judicial por la entrada en Bolsa de Bankia, en julio de 2011.

Su comparecencia ante la Justicia fue acompañada ayer por una manifestación de repudio, en la que abundaron los abucheos y consignas como "chorizos (ladrones), puteros, con nuestro dinero" o "aquí estamos, nosotros no robamos".

Ochenta y seis dirigentes y miembros del Consejo de Administración recibieron entre 1999 y 2012 tarjetas corporativas de Caja Madrid y después de Bankia, tras la fusión con otras seis cajas de ahorro en 2010, y 83 de ellos gastaron 15,5 millones de euros con ellas.

En el caso de los dirigentes, estas "tarjetas B", como las llama la prensa, venían a unirse a su tarjeta corporativa oficial. Los miembros del Consejo de Administración sólo disponían de esta tarjeta para pagar sus gastos de representación, según una fuente cercana.

Pero, en algunos casos, sus beneficiarios las usaron para otras cosas. Miguel Blesa, presidente de Caja Madrid entre 1996 y 2009 con un salario anual de unos 3 millones de euros, se pagó con esa tarjeta safaris en África por 9.000 euros y se gastó 10.000 euros en vino, publica la prensa.

Otros retiraron centenares de miles de euros de cajeros electrónicos, compraron joyas, ropa de lujo o pagaron restoranes o taxis con fondos cuyo origen se desconoce, añaden los periódicos.

Algunos de los implicados devolvieron las sumas gastadas después de que estallara el escándalo a principios de octubre, pero otros no, mientras también se han multiplicado las dimisiones.

Rato devolvió cerca de 55.000 euros, de un total de 99.000, según una auditoría interna llevada a cabo por Bankia. Esta fue la auditoría enviada a la Fiscalía que llevó a la apertura de una investigación.

El asunto podría costarle al exministro de Economía español sus actuales puestos de consejero en varias grandes empresas.

No obstante, no fue por ahora expulsado del PP, que le abrió un expediente, al igual que a otros 13 miembros de la formación implicados. Tres miembros del PP también afectados se dieron de baja del partido en los últimos días.

El Partido Socialista, por su parte, expulsó a sus diez dirigentes implicados en el asunto.

Agencias AFP, DPA y EFE,

y Ámbito Financiero

Dejá tu comentario