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Otro venezolano a la cárcel por el valijero

La jueza federal de Miami Joan Lenard afirmó en su veredicto que en la pena dictada para Kauffman había tenido en cuenta su «ayuda en la investigación y los testimonios que brindó pese a las circunstancias difíciles» que enfrentaba en Venezuela. Maiónica, Kauffmann y Wanseele Paciello testificaron en el juicio contra Franklin Durán, único de los acusados de ser agentes ilegales extranjeros que se declaró inocente y fue condenado a principios de noviembre.
Sus testimonios fueron una pieza fundamental para vincular el caso de la valija con Hugo Chávez, así como con la pareja presidencial argentina. Aseguraron que el presidente venezolano habría encargado a la DISIP (el servicio de Inteligencia de Venezuela) hacerse cargo del caso y que los presuntos fondos de la PDVSA habrían estado destinados a la campaña electoral de Cristina de Kirchner. Esta postura también fue sostenida por la fiscalía estadounidense.
Kauffmann también afirmó en este juicio que con Durán habían hecho fortunas pagando sobornos a funcionarios venezolanos, a cambio de obtener negocios para sus empresas. También admitió que ayudar al gobierno venezolano a ocultar el origen y el destino de los u$s 800 mil enviados a la Argentina significaban «más negocios y más poder» para ambos. Datos y precisiones que complican cada vez más al Gobierno argentino, mientras la Justicia criolla se pierde progresivamente en líneas de investigación que sólo estancan la causa.
Después de que la Cámara en lo Penal Económico confirmara el viernes pasado la falta de mérito para el ex funcionario kirchnerista Claudio Uberti, acusado de presunto lavado de dinero, el caso de la valija se quedó sin imputados en territorio argentino. Para avanzar, la Justicia venezolana y la estadounidense tienen que conceder la extradición al país del ex presidente de PDVSA y su hijo, Diego y Daniel Uzcátegui (refugiados en Venezuela), y la de Guido Antonini Wilson, actualmente en Miami.
Sin embargo, la presión del juicio en Miami hace que la información sobre lo que pasó del 4 de agosto de 2007, cuando la valija fue descubierta en el Aeroparque Jorge Newbery e incautada por la Aduana argentina, en adelante no deje de salir a la luz. Así, crecen los testimonios que relacionan tanto al Gobierno argentino como al venezolano con el presunto manejo de fondos ilegales.
Kauffmann enfrentaba un máximo de 15 años de cárcel, acusado de dos delitos: presunta asociación ilícita y haber actuado como agente del Gobierno venezolano sin notificar previamente a las autoridades estadounidenses. Al declararse culpable del delito de asociación ilícita y colaborar con la fiscalía, su pena se redujo notablemente ya que el Gobierno estadounidense decidió abandonar la segunda acusación.
Como el empresario fue arrestado en diciembre de 2007 y permaneció en la cárcel durante todo este proceso, su sentencia se cumpliría en marzo de 2009. Incluso podría salir de prisión a mediados de enero con libertad condicional, al cubrir el 85 por ciento de su condena. La jueza además le fijó además una multa de 25.000 dólares y dos años de libertad vigilada, una vez que cumpla la sentencia.
Durante la lectura del veredicto Kauffmann dijo sentirse «compungido» y pidió perdón por el daño que le hubiera causado a Estados Unidos, un país que, según dijo, consideraba su «segunda patria». También pidió perdón a sus familiares.


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