23 de diciembre 2010 - 00:00

Pagaron u$s 30 M por rescate de un político en México

México DF - El influyente político mexicano y ex candidato presidencial Diego Fernández de Cevallos, liberado esta semana tras un secuestro de más de siete meses, negoció con sus captores el monto del rescate que pagó su familia y que ascendió a 30 millones de dólares, reveló ayer el diario Milenio.

Inicialmente, los secuestradores habían pedido 100 millones de dólares pero el ex senador del Partido Acción Nacional (PAN), el mismo al que pertenece el presidente Felipe Calderón, logró rebajar la cifra hasta 30 millones, que pagaron su hijo y el abogado Antonio Lozano Gracia el 10 de diciembre pasado.

La operación se realizó en un punto ubicado entre la capital mexicana y Toluca, capital a su vez del estado de México.

Las dos personas de confianza del ex senador Diego Fernández de Cevallos, también conocido como «Jefe Diego», trasladaron sin ser escoltados diecisiete paquetes con el monto del rescate, que en su mayor parte se pagó en la divisa estadounidense, reveló Milenio.

El diario añadió que «las negociaciones con quienes lo mantuvieron secuestrado siete meses y seis días, desde el primer momento, las encabezó Diego Fernández de Cevallos», el propio secuestrado.

Cinco mensajes de correo electrónico fueron intercambiados entre los secuestradores y familiares y amigos del político, quien detallaba «dónde conseguir dinero y, de ser necesario, hacer gestiones ante el mismísimo presidente Felipe Calderón para que el Gobierno federal pagara lo que adeudaba a su despacho por alguno de los muchos litigios exitosos que ganó como abogado».

En uno de los correos, Fernández de Cevallos incluso escribió una carta dirigida a personajes prominentes del mundo de la política, la sociedad y los negocios de México, en busca de apoyo, pero éstas nunca fueron entregadas porque su hijo Diego Fernández de Cevallos Gutiérrez ya había logrado reunir el monto del rescate.

El político, quien reapareció ante los medios el lunes tras ser liberado y reunirse con su familia, no ha ofrecido hasta ahora detalles de su secuestro.

Éste, que comenzó el pasado 14 de mayo en un rancho propiedad del político en Querétaro, centro de México, conmocionó a la sociedad mexicana desde el principio debido a la prominencia del personaje privado de su libertad y a su protagonismo en la esfera pública en los últimos años.

En tanto, el presidente Calderón calificó de «rollos e hipocresías» las motivaciones ideológicas que supuestamente inspiraron a los secuestradores.

«No se vengan con rollos (habladurías) ni con hipocresías, la verdad es que la acción de privar de la libertad a alguien es un delito puro y duro», dijo Calderón en una entrevista radial. «Los señores son unos criminales a los que hay que perseguir y aprehender», enfatizó.

Agencias EFE, AFP y ANSA

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