22 de mayo 2009 - 00:00

Pánico K: ¿y si hay un fallo en contra?

Carlos Zannini
Carlos Zannini
Al atardecer, los augurios no podían ser peores. El pulso oficial sobre la intervención de la Cámara Nacional Electoral ante las candidaturas testimoniales ofrecía un mal pronóstico: un fallo adverso contra la postulación de Daniel Scioli a diputado.

Pero, oportuna, como una bendición, la resolución de la Junta Electoral bonaerense, a favor de la postulación de 70 intendentes y del vicegobernador Alberto Balestrini, cabezas visibles de un mecanismo prolífico, inyectó una cuota de calma y, otra vez, de optimismo.

No alcanzó, sin embargo, para suprimir la incertidumbre sobre la actuación última del tribunal que preside Rodolfo Munné y completan Alberto Dalla Via y Santiago Corcuera. La noche regaló algo de expectativa, pero el día estuvo cargado de pésimos indicios.

Al punto que, a dúo, uno desde La Plata, la otra desde Coronel Suárez, salieron a agitar la teoría de un complot para «proscribir al peronismo». Ni a Kirchner ni a Cristina les sienta el rol de víctimas, pero revela el pánico que los abrumó en esas horas.

¿Y si la Cámara falla en contra? Esa hipótesis comenzó, ayer, a ser evaluada con seriedad. Si ocurriera, la táctica del Gobierno, a través de sus múltiples apoderados, que remiten a Carlos Zannini, sería evitar que el fallo sea de carácter suspensivo.

La cuestión es simple: si la Cámara le dice no a la postulación de Scioli, el oficialismo tendrá que apelar a la Corte Suprema, pero, a su vez, conseguir que la resolución negativa no deje de inmediato al gobernador fuera de la boleta K. Parece una sutileza; no lo es.

Así y todo, no se suprimiría un efecto colateral: tener que reunir, de urgencia, a los cortesanos -gente impredecible que no quiere tener que ver con asuntos tan vidriosos como candidaturas ficticias- o prepararse para atravesar la campaña electoral, hasta el día de la elección, con el tormento de la oposición abrazada a un fallo negativo.

Auspicioso

Ese escenario, anoche, se difuminaba. Deseo o dato, la novedad que soplaron al atardecer al oído de Kirchner era auspiciosa: la Cámara fallaría a favor de Scioli -no hay dudas con Kirchner-, pero con una advertencia rigurosa sobre las políticas testimoniales.

Antes, Jorge Landau, Ulises Giménez y Federico Scarabino, los tres apoderados del PJ bonaerense, festejaron que por unanimidad la Junta Electoral bonaerense, que preside Luis Genoud, deseche las impugnaciones presentadas por la UCR, el ARI y la Coalición Cívica.

En un fallo grueso, meduloso y conceptual -la matriz es que no puede obstruir el derecho a elegir por parte de los votantes, además de refutar el planteo de que esas postulaciones son «engaño, señuelo o carnada»-, el tribunal cubrió el flanco más débil del Gobierno: los candidatos que, a los gritos, avisaron que no van a asumir sus cargos.

La resolución que surgió de La Plata cambió el clima y el Gobierno volvió a percibir que, aunque engorroso, el trámite en la Cámara Electoral tendrá un final feliz para sus planes. Tendrá, de todos modos, que esperar hasta la semana que viene. Martes o, más probable, jueves.

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