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Para el Gobierno no hay dudas: "Es el último golpe especulativo"
Marcos Peña y Aldo Pignanelli
Lo cierto es que el billete informal llegó a un nivel similar al de fines de septiembre del año pasado, cuando acarició los $ 16. Por entonces alcanzó el pico histórico de $ 15,95 en una crisis que derivó en la renuncia en octubre de Juan Carlos Fábrega del Banco Central y su reemplazo por Alejandro Vanoli. Luego vendría el ejercicio del poder de policía financiera del Gobierno sobre parte de la City y la llegada salvadora de dólares sojeros, chinos y de las licitaciones de la telefonía celular 4G; y el consiguiente refuerzo de las reservas del BCRA. Finalmente el Gobierno pudo transitar con cierta tranquilidad el primer semestre del año, hasta que desde hace aproximadamente unos diez días, "la bestia despertó, según la definición de ayer del expresidente del Central, Aldo Pignanelli. El economista se refería a la polémica que el propio Ejecutivo trajo al debate la semana pasada frente a la posibilidad de controlar, aunque sea tenuemente y en algunos casos puntuales, las operaciones de CCL; algo que fue censurado por la propia Corte Suprema. Menos sofisticados en el análisis fueron algunos operadores del mercado que desde ayer hablan de las consecuencias negativas en el inconsciente colectivo de la clase media alta demandante de dólares en las cuevas proveedoras de "blue", del resultado de las elecciones del domingo pasado en la Ciudad de Buenos Aires, donde el PRO obtuvo una victoria por un menor nivel del esperado. "Es poco serio decir eso. No nos hacemos cargo de un análisis semejante", afirmaba ayer Marcos Peña, hombre de confianza de Mauricio Macri, al ser consultado sobre los rumores. Aún así, para el Gobierno no hay justificación con lógica económica ni cambiaria para que haya semejante alza del "blue". Más aún si se tiene en cuenta que el CCL y el dólar "Bolsa" cerraron ayer en los $ 13,55 y $ 13,38, respectivamente. Estas operaciones obedecieron en realidad a la estrategia oficial de colocar bonos nominados en dólares en poder del Estado, en un intento por frenar el alza del paralelo concentrando la atención de los inversores con mayor cantidad de pesos en las manos. Según lo que se aseguraba ayer, la idea oficial, a la larga, debería dar resultados y forzar una caída en la demanda del "blue", por un simple juego de equilibrios financieros. Y cuando esto suceda, aseguraban en las oficinas que plantean la batalla oficial contra el alza cambiaria, los que compraron a los precios del viernes, lunes y ayer perderían dinero y tendrían su escarmiento. En este sentido, las estrellas de la estrategia oficial fueron ayer el Bonar 2024 y el Boden 2015. En el primer caso (que pese a la oferta oficial terminó a la baja), la intención política del Ministerio de Economía es demostrar además que se trata de un título público demandado, pese a las embestidas de los fondos buitre ante el juzgado de Thomas Griesa que quiere complicar potenciales emisiones futuras de esos bonos. En el caso del Boden, el Gobierno quiere concentrar la atención en la seguridad que el 3 de octubre se liquidará en tiempo y forma y sin complicaciones. Incluso se especulaba ayer en el potencial acto público que podría organizarse para el día en que el papel se liquide y se paguen los casi u$s 6.300 millones necesarios. Sería unos días antes de las elecciones presidenciales del 25 de octubre, y un momento inmejorable, especulan en el Gobierno, para la despedida final del kirchnerismo del sistema financiero, un ámbito que siempre fue considerado como "un ingrato" en Olivos.
El hombre del Gobierno que debió monitorear ayer la evolución del sistema cambiario y el alza del "blue" tuvo por la noche una última orden. "No quiero que nada de lo que está ocurriendo estos días se traslade a los precios. Hay que ser implacables con eso. Lo primero que hay que monitorear son los materiales para la construcción". La fuente ya tenía una misión para esta mañana.


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