Para Kirchner, no se puede desplazar a Moyano del PJ

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Antes de partir a El Calafate, Néstor Kirchner dejó un mensaje: no hay recurso posible para impedir que Hugo Moyano, como vicepresidente primero partidario, asuma la jefatura del PJ bonaerense en la butaca que dejó vacante, por enfermedad, Alberto Balestrini.

Esa fue la línea que en las últimas horas partió desde Olivos, a través de los operadores K, con la intención de desactivar la resistencia de los intendentes del conurbano que se oponen, en su gran mayoría, a que el camionero quede al frente del Consejo partidario.

«¿Cómo corrés a Moyano del PJ? Para eso lo pusieron como vice si no no lo hubieran hecho», explicó un kirchnerista que ofició de correo para descomprimir la furia de los jefes comunales que, sin embargo, todavía expresan -siempre en privado- su resistencia al desembarco del camionero.

Conocedor de ese clima, el patagónico sugirió que es necesario un diálogo entre Moyano y los alcaldes para fijar un esquema de convivencia que permita garantizar el funcionamiento del PJ. El miércoles, el jefe de la CGT intentó abrir un canal a través de Omar Plaini, de Canillitas, y uno de los armadores de la Corriente Sindical en la provincia.

Plaini, como contó este diario, semblanteó a los caciques del conurbano en un acto en Esteban Echeverría, pero no avanzó, en concreto, con ninguno. De todos modos, regresó de ese distrito con la presunción de que la negativa es menos férrea de lo que dejan trascender los intendentes.

Juramento

Esa noche, Alicia Kirchner pidió un encuentro con los jefes comunales para juramentarles que no está en sus planes armar en los distritos con su corriente Colina. Plaini quiso participar de ese encuentro, pero al detectar que no había predisposición, saludó y se fue.

El canillita -que comparte con Octavio Argüello, Jorge Mancini y Norberto Di Próspero el staff moyanista en provincia- fue, una semana atrás, el primero en exponer en público que Moyano, amparado en el artículo 35 de la carta orgánica del PJ, debe asumir en lugar de Balestrini.

Sus detractores refutan esa certeza con el argumento de que Balestrini fue la única autoridad electa por voto directo en la interna partidaria porque el resto del Consejo se repartió entre los consejeros votados en listas sábana.

De acuerdo con esa mirada, el pleno de la mesa puede reunirse y resolver que la vicepresidencia primera, que ahora pertenece a Moyano, pase a ser ocupada por otro dirigente. Es un mecanismo legalmente posible pero políticamente viscoso porque, se sabe, el camionero resistirá con fuego esa jugada.

El frente de alcaldes tiene otro problema. Aunque en privado prometen dar batalla terminal para bloquear al camionero, en público -o en persona con los delegados moyanistas- son menos explícitos. De hecho, todavía no apareció un vocero que oficialice la resistencia a Moyano.

En las próximas horas, sin embargo, podría aparecer un portavoz -o varios- que le ponga la cara a la negativa a la entronización del camionero. Podría ser Mario Ishii, alcalde de José C. Paz, que a principios de esta semana compartió cumbre con otros jefes de la Primera Sección en la que se coincidió en tratar de bloquear al camionero.

Asimismo, entre los intendentes hay un acuerdo -cada vez más frágil- para mantener la unidad contra Moyano. Hugo Curto, a pesar de que sufrió una durísima negociación con los recolectores, fue el primero en habilitar la llegada del jefe de la CGT al PJ.

Hubo, después otros, mientras que, en voz alta, ningún alcalde se pone al frente de la cruzada anti-Moyano. «Ya está dicho: no hay que decir nada más», se defendió ayer un intendente de la Tercera. Otro, casi resignado dijo: «Si asume, cerremos las intendencias y dejemos la llave a Moyano».

Ése es el argumento central: los aprietes del camionero con los contratos de recolección de residuos, que en algunos casos representa más del 30% del presupuesto de los distritos. Además, semanas atrás, este diario reveló el acuerdo de Moyano con los gremios de municipales ante lo cual ahora el camionero tiene otra trinchera para arrinconar a los alcaldes.

Los intendentes, ante la avanzada del jefe de la CGT, confiaron que sería Kirchner quien ponga límites y de hecho lo intentó cuando propuso conformar una comisión de acción política (CAP) que conduzca, de manera colegiada, el peronismo ante la ausencia de Balestrini.

En su cena con diputados del PJ bonaerense, el patagónico lo dijo textualmente y el único moyanista presente, Mancini -del gremio del CEAMSE, rama de Camioneros-. no hizo ninguna objeción.

Por eso, para la semana próxima se espera un encuentro -o, al menos, una charla- entre Moyano y Kirchner para destrabar, con el mínimo nivel de conflicto posible, el caso del PJ bonaerense.

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