9 de agosto 2011 - 00:16

Para la Argentina y Brasil, EE.UU. y Europa van a ir a una recesión

• Ambos países creen que habrá invasión de productos del sudeste asiático.
• El viernes, cumbre de Unasur en Bs. As.

Ollanta Humala, Guido Mantega , Roberto Feletti
Ollanta Humala, Guido Mantega , Roberto Feletti
El Gobierno llevará una hipótesis dura a la cumbre de la Unasur que se concretará el viernes en Buenos Aires. Según la visión de la crisis que planteará ese día Amado Boudou, Estados Unidos y varios países importantes de Europa se encaminan a una recesión. Esto provocará posibles ataques especulativos contra la región y la posibilidad de una aceleración de importaciones de esos dos mercados y del sudeste asiático. Ante esto, se necesitarán acelerar las medidas de blindaje contra los fondos buitre, las actividades de las calificadoras de riesgo y un bloqueo a la llegada de una invasión de productos industriales y de consumo que no podrán ser colocados en los países desarrollados.

Si bien no se avanzó en las medidas concretas que se podrían decidir (de hecho cada estado tiene su propia idea sobre cómo aplicarlas), entre la Argentina y Brasil ya habría algún acuerdo implícito sobre cómo avanzar. El viernes pasado, en Lima (durante el primer encuentro de ministros de Economía en la región), Amado Boudou y el brasileño Guido Mantega avanzaron en que se deben acelerar las restricciones a las importaciones del sudeste asiático. Brasil teme que éste sea el primer problema que deberá enfrentar la región, ya que supone el Gobierno de Dilma Rousseff que hay en estos mismos momentos productos chinos, coreanos y malayos que están siendo redireccionados hacia América del Sur y que tenían como destino a los Estados Unidos.

También se habló sobre cómo avanzar en limitaciones para el ingreso de capitales, medida que Mantega también habló con funcionarios de Colombia y Perú.

En Buenos Aires, el 12 de agosto, ya existe el compromiso concreto de los ministros de firmar el Plan de Acción, que va a dar lugar a «la aplicación de recomendaciones de medidas a los presidentes, que a partir de ahora tendrán carácter vinculante, y que comenzarán a tomarse en conjunto», según aseguró a este diario un funcionario del Ministerio de Economía.

Según aseguró en las últimas horas el viceministro Roberto Feletti, además de estas acciones también habrá una intención de acelerar la capitalización inmediata de mecanismos regionales como la Aladi o la Corporación Andina de Fomento (CAF), para que estén en condiciones de actuar de manera inmediata ante la posibilidad que algún estado de la región reciba un shock especulativo en contra de su moneda o su mercado de capitales. En particular, se mira con atención la situación de Ecuador y Perú, estados altamente dependientes del dólar y mirados con desconfianza particular por parte de los analistas financieros internacionales. La posición política de Ollanta Humala y Rafael Correa juega particularmente en contra en ambas situaciones.

En Lima, los ministros de Economía confluyeron en que en Buenos Aires analizarán además, con la participación de los presidentes de los Bancos Centrales, la segura revaluación de las monedas locales, especialmente el real, que luego podrían atraer capitales golondrina. Los ministros buscarán además aumentar el comercio intrarregional, que puede ser alentado con el uso de monedas locales para las exportaciones intrabloque, como comenzaron a utilizar la Argentina y Brasil, por ahora sin mucha aceptación real, y analiza Uruguay. Se busca también avanzar más allá en la integración productiva, generando inversiones regionales y aumento de la cadena de valor. Se intentará también avanzar en la creación del Banco del Sur, un proyecto crónicamente demorado por las resistencia que genera la idea de una entidad regional impulsada por el venezolano Hugo Chávez. La intención es relanzar la idea, despegándola de todo clima bolivariano, y proyectándolo como banco de fomento de la región. Respecto a la CAF, todos resaltaron su utilidad en los últimos años de la crisis con el incremento del financiamiento hacia los países sudamericanos, que en el caso argentino la suba fue exponencial, al punto que para fines de 2010, su aporte al financiamiento terminó superando al del BID. Otro aspecto que se destacó aquí es la utilización de las reservas.

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