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Para refutar rumores, la UOM “lanza” a Caló
Hugo Moyano y Antonio Caló compartieron la cabecera de la mesa en la última reunión de la CGT. Marchan a enfrentarse el 12 de julio por la conducción.
La UOM, el gremio que comanda, se convirtió en rehén de esos devaneos. Por esa razón, la semana que viene los metalúrgicos emitirán una postura pública y oficial, discutida durante el congreso nacional que realizarán de martes a jueves en Mar del Plata.
Se trata del encuentro anual donde, en general, se define la postura política de la UOM y se rubrica, o se orienta, la discusión paritaria del gremio. Este año, las negociaciones comenzaron hace días y tuvieron ayer, entre tironeos, otro encuentro.
En ese contexto, la cúpula metalúrgica tiene decidido formalizar su intención de ocupar, como parte de una política de alianzas y «mediante un llamado a la unidad», la secretaría general de la CGT que al menos hasta julio ocupará el camionero.
Es, «a priori», una maniobra de preservación. Hace 20 días, la UOM resolvió internamente apostar a su máximo exponente, Caló, para disputar la jefatura de la central obrera. Hubo conversaciones, sondeos y minicumbres para sumar volumen en el ambiente gremial.
Sin embargo, Moyano pareció más eficaz en la misma tarea y selló acuerdos, algunos frágiles, que daban la idea de que si la votación fuese hoy, parecía tener garantizada su reelección a pesar de la resistencia, implícita, de la Casa Rosada a que eso ocurra.
Pero la elección, dicen en la UOM, es el 12 de julio y hasta entonces la disputa no está resuelta. Es lo mismo que sostienen en Gobierno, donde, como contó este diario el martes pasado, justifican su quietud como parte de una táctica. «Todavía no movimos», dicen.
«Si no es Caló será otro, pero la UOM va a jugar», confió ayer un integrante de la cúpula metalúrgica que, en simultáneo, descartó las versiones que daban cuenta de que el dirigente había bajado su candidatura para instalarse en la secretaría general de la CGT.
Hay, en el comentario, un dejo de ironía y una apuesta: la semana que viene, además de emitir una resolución sobre la cuestión de las paritarias -están en busca de un valor emblemático-, la UOM explicitará sus intenciones respecto de la CGT.
Ese texto debe, todavía, discutirse durante la cumbre de tres días en Mar del Plata, pero todo indica, aunque hay un margen de posibilidad de cambio, que la definición será puntual y con nombre: no sólo respecto de que los metalúrgicos quieren, sino cuál será el nombre de su apuesta.
Es decir: la UOM avanzará con la oferta Caló, por otro lado, la única que tiene un visto bueno, siquiera parcial, de la Casa Rosada en la disputa con Moyano a pesar de los desencuentros sobre que el gremio no quiere la intervención explícita del Gobierno.
Éstos, a su vez, observan con preocupación los aprestos para desplazar a Moyano. Si esa movida falla, será una derrota directa de Cristina de Kirchner. Por eso, tanto en la UOM como en el kirchnerismo sostienen que es prematuro dar por hecho el triunfo de Moyano.
En las últimas horas, de hecho, la realidad les dio parte de razón: nueve gremios, entre los que estaban los «gordos», los independientes y Luis Barrionuevo, bosquejaron un esquema conjunto para evitar que Moyano consiga, en julio, su reelección.
Eso no implica, de todos modos, que luego jueguen a favor de Caló, aunque, por lo pronto, no aparecen otros jugadores en la cancha. El otro que sonó alguna vez, Ricardo Pignanelli, de SMATA, días atrás manifestó que estaría dispuesto a respaldar a Caló.


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