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Para sumar a PJ, Kirchner juró no atacar a la Corte
Néstor Kirchner visitó, ayer, Entre Ríos, donde lo recibió el gobernador Sergio Urribarri, uno de los funcionarios que hoy estarán en Santa Cruz.
La concesión -escrita en el agua- le permitía a Kirchner proyectar una presencia numerosa de caciques provinciales en Santa Cruz alineados para escoltar a Daniel Peralta en su pulseada con los supremos por el caso Sosa, que gestó un pedido de intervención federal.
Anoche, en la Casa Rosada se pronosticaba el desfile de los gobernadores del PJ -salvo los disidentes, Mario Das Neves y Alberto Rodríguez Saá- y de aliados K, como el neuquino Jorge Sapag, el misionero Maurice Closs y el santiagueño Gerardo Zamora.
Kirchner manoteó el «speech» del federalismo -música dulce para el interior- para evitar la confrontación directa con la Corte. Esa batalla, por naturaleza o interés, no les agrada a los jefes provinciales. Es más: la mayoría tiene expedientes abiertos en el tribunal.
Ante el riesgo de una foto con pocos mandatarios -que Cristina de Kirchner padeció en el informe «Papel Prensa, la verdad»-, el patagónico juró que no atacará a la Corte y que, como ex gobernador, revalidará la autonomía de las provincias que, cree, agrede el fallo supremo.
La solidez del juramento del ex presidente se pondrá a prueba cuando sea demasiado tarde: cuando todos estén sobre el escenario. Prevenidos, algunos mandatarios formalizaron esa objeción.
Daniel Scioli fue el más explícito. «Voy a defender la institucionalidad ante el pedido de intervención», dijo, y para evitar malentendidos, agregó: «No voy en contra de la Corte Suprema, de la cual tengo el mejor de los conceptos por su idoneidad».
El planteo del bonaerense es el reflejo más visible de la cumbre que el martes, en Olivos, tuvo con Kirchner. Scioli se fue de la quinta con la habilitación del patagónico para no perder su perfil diferenciado que incluye, en más de un tema, matices con la Casa Rosada.
En esa charla, que ayer relató este diario, el gobernador ratificó su pertenencia al proyecto K pero planteó su derecho a no resignar miradas y posturas que no coinciden plenamente con el Gobierno. Su viaje a Río Gallegos es el primer ejemplo: Scioli no avalará una agresión a la Corte.
Otros caciques, como el sanjuanino José Luis Gioja y el mendocino Celso Jaque, también expresaron un criterio similar. Desde Tierra del Fuego, Fabiana Ríos profundizó esa línea y avisó que no tiene previsto participar del acto en respaldo a Peralta.
A pesar de esas objeciones, anoche en Balcarce 50 se prenunciaba una concurrencia masiva, incluso de mandatarios como Juan Manuel Urtubey, que suele desmarcarse de los movimientos de la Casa Rosada.
Desde Santa Cruz se confirmó la presencia de Scioli, Gioja, Jaque, José Alperovich (Tucumán); Oscar Jorge (La Pampa); Sergio Urribarri (Entre Ríos); Jorge Capitanich (Chaco); Gildo Insfrán (Formosa); Walter Barrionuevo (Jujuy) y Luis Beder Herrera (La Rioja), además de Zamora, Sapag y Closs.
Otras voces, sin embargo, ponían en duda la participación de Jaque e Insfrán.
Una mayor intriga rodeaba a Cristina de Kirchner. Su esposo tiene previsto esperar, luego de participar de un acto en San Vicente, el retorno de la comitiva que viajó a Alemania para partir hacia el sur. La Presidente no participaría del acto, pero ayer brotó esa posibilidad.
No estaba definido si la Presidente aterrizará sin escalas en El Calafate, donde pasará el fin de semana, o si acompañará a su esposo en el Boxing Club de Río Gallegos.
En cambio, todo su gabinete volará al sur: Aníbal Fernández, Florencio Randazzo, Carlos Zannini y Oscar Parrilli, entre otros, enfilarán hacia Santa Cruz.
Pero el más activo será Julio De Vido. Ayer, Río Gallegos amaneció con carteles y pasacalles promocionando la candidatura a gobernador del ministro de Planificación con el intendente de Los Antiguos, Oscar «Charo» Sandoval, como vice, en un abierto desafío a Peralta, que apuesta a su reelección.


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