8 de septiembre 2011 - 00:00

Parches para el cánon al cine

En los próximos días, se conocerán modificaciones a la resolución del Incaa que grava (o «multa», según dicen algunos distribuidores) la exhibición de cine extranjero en las pantallas del país. Tras una semana de reuniones entre los sectores de la exhibición y la distribución con las autoridades del Incaa, que preside Liliana Mazure, puede adelantarse ya que quedará sin efecto la imposición por trailer, que en la resolución publicada en el Boletín Oficial fijaba un canon de 50 entradas de cine por cada cola que se exhiba, y de 25 entradas en el interior. En los hechos, esto habría significado, según un promedio regular de trailers para un film mediano, una carga de alrededor de $ 200.000.

Otros de los futuros parches consistirá en dejar sin efecto el cobro del cánon a todas aquellas películas extranjeras que no superen las 15 ó 20 copias, ya que se supone apriorísticamente que en esta categoría entra el cine europeo «de calidad». Hay que considerar, sin embargo, que no son pocos los films de estas características, incluyendo desde ya los latinoamericanos «de calidad», que salen al mercado con más de 20 copias (y luchando contra una piratería descontrolada y raramente perseguida), sobre los que recaería el peso de la ley.

Hasta ahora, la tablita continúa configurada de esta forma: un film que se exhiba hasta en 40 pantallas pagará un valor equivalente a 300 entradas de cine por el total de las pantallas utilizadas (en el interior: 150 entradas); hasta 80 pantallas: 1.200 entradas (600 en el interior); hasta 120 pantallas: 2.400 entradas (1.200 en el interior); hasta 160 pantallas: 6.000 entradas (3.000 en el interior) y más de 161 copias: 12.000 entradas (6.000 en el interior).

En el curso del día de hoy se conocería una contrapropuesta de las distribuidoras «majors», que hasta ahora han mantenido reuniones en el Incaa pero cuya respuesta depende de lo que indiquen sus casas matrices. La preocupación se siente más intensamente en muchos exhibidores del interior, cuya dura supervivencia se sostiene con la programación de un cine de entretenimiento (desafortunadamente, son numerosos los títulos que triunfan en festivales pero cuyas posibilidades comerciales son nulas); aunque no sean los exhibidores quienes pagan el nuevo gravamen, temen, naturalmente, que se restrinja la cantidad de pantallas para determinados productos.

Dejá tu comentario