El grupo terrorista Estado Islámico (EI) lanzó ayer un ataque contra Palmira, en el centro de Siria, una ciudad Patrimonio Mundial, y en cuyas cercanías decapitó a diez soldados del régimen de Bashar al Asad. Mamoun Abdulkarim, jefe de antigüedades de Siria, dijo que si el EI toma la ciudad destruirá todo lo que existe allí, tal como lo hizo en su avance en varias ciudades asirias de Irak. Las fuerzas armadas sirias enviaron refuerzos a la zona e intentaban detener la ofensiva de los extremistas con artillería y bombardeos de la aviación, sostuvo el gobernador de la provincia de Homs, Talal al Barazi, desde el interior de Palmira.
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