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Pedaleando sin cadena

Europa, colocando la mirada sobre griegos y portugueses, cada uno con su cruz, implementó tarea defensiva y pudiendo culminar con leves daños, en los diversos centros principales.
El inútil pedalear alcanzó también al reaparecido recinto local, que dejó como compensados los distintos saldos externos de las dos primeras fechas. En tal caso, mucho menor que el único que mostró deterioro y dando la nota del día: el Bovespa y su descenso del 1%. En cuanto al desempeño de Buenos Aires, un nivel del 0,3% de baja en el Merval mayor, algo menos en la lista de las de sede local. Diferencias con tenue preeminencia de avances, «39» papeles contra «31» en baja, dentro de una visión general que -al sumarle lo hecho en efectivo- pierde todo tipo de validez para los análisis.
Los extremos del índice fueron de «3448» en su piso bajista, con un máximo de «3487» que no se pudo sostener y para culminar en «3457» unidades. Todo intento por cobrar altura quedaba abortado, a partir de los grandes espacios vacíos que se enfrentaron, por la diezmada llegada de órdenes. A tal punto que se recompuso la actividad, dentro de la magra expresión del viernes pasado, y para reunir no más de $ 34 millones efectivos, en acciones, que parecen quedar flotando a lo largo de un horario que se hace interminable. Alineado con lo sucedido en el exterior, los feriados no aportaron consecuencias con retardo, y el Merval fue uno más, sin ruido extraño, en la caravana silenciosa que ayer recorrió el mundo de las Bolsas. Los tres resultados se consumieron en estos tres días, hoy; la Bolsa deberá optar por uno.


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