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Pedraza: una rara evolución desde la izquierda sindical al empresariado
Activistas de la Unión Ferroviaria se juntaron ante el Palacio de Tribunales para protestar por la detención de José Pedraza. Allí estuvieron a punto de chocar con militantes trotskistas que festejaban la medida.
Pedraza viene de una familia vinculada a los trenes. Nació en 1943 en Deán Funes, Córdoba, hijo de un empleado ferroviario con 8 hijos. No tiene problemas en confesar a quien le pregunte que esos fueron años de hambre que lo marcaron de por vida y que se juró a sí mismo no hacer pasar a su familia por lo mismo. En los 60 decidió viajar a Buenos Aires para cursar Derecho en la UBA. Allí tomó contacto con la izquierda peronista universitaria y conoció los autores marxistas. Mientras tanto trabajó reparando vagones con sueldo de peón ferroviario, a la vez que comenzaba su carrera sindical. Dirá de esos días que eran habituales sus peleas, a veces con armas de fuego, con la derecha peronista. Eran tiempos en los que combinaba su trabajo ferroviario, sus estudios y su militancia peronista con tintes «marxistas-leninistas», según su propia definición. Fue uno de los sindicalistas de base que participó de la CGTA (CGT de los Argentinos) del gráfico Raimundo Ongaro, que adoptó a fines de los 70 una posición radicalizada, donde incluso se denunciaba la burocracia sindical y que seguía las ideas de, entre otros, John William Cooke y Rodolfo Walsh. Fue detenido varias veces durante estos años.
En 1979 participó de un hito en la vida política y sindical argentina: fue uno de los organizadores del primer paro general contra el Gobierno militar, lo que le valió una feroz represión a él y a varios de los militantes de su gremio.
Ya en campaña electoral, en 1983 forma parte del Grupo de los 25, que se enfrentó a la ortodoxia peronista de Lorenzo Miguel y Herminio Iglesias. Formó parte luego del movimiento de Renovación Peronista, acompañando a Antonio Cafiero.
En el medio forjó una relación sólida con el cervecero y titular de la CGT, Saúl Ubaldini, acompañando en la organización activa gran parte de los 13 paros generales que la central sindical le hizo al Gobierno radical. Eran un clásico de esos días que en las legendarias jornadas de huelga, que el 100% de los trenes se paralizaran.
Mutación
A fines de los 80 comienza la primera lenta y luego rápida mutación de Pedraza. Después de la derrota de Cafiero en la interna justicialista de octubre de 1988, comienza a militar junto con Carlos Menem. Ya con el riojano en el Gobierno, declara públicamente que apoyaría las privatizaciones de ferrocarriles y avala la declaración «ramal que para, ramal que cierra». Pasó a formar parte del directorio de Ferrocarriles Argentinos desde donde participó activamente del paso de la administración de pública a privada. En esos días Pedraza organiza personalmente el acta- acuerdo con el Banco Mundial, por la cual la entidad financiará los retiros voluntarios de los operarios ferroviarios. El servicio de trenes pasa entonces de los 114.000 a los 20.000 trabajadores. Este proceso será luego la génesis de la formación de los operarios tercerizados, ya que luego de las privatizaciones, se subcontrataban servicios con empresas que a su vez recontrataban trabajadores ex ferroviarios.
Sobrevivió durante los 90 y con la agonía de la convertibilidad comenzó a trabajar junto a Eduardo Duhalde. Se dice que en varias movilizaciones de izquierda luego de la crisis de 2001, hubo ferroviarios participando para contrarrestar fuerzas.
Desde 2006 forma parte del directorio de Belgrano Cargas, junto con la Fraternidad y el sindicato de Camioneros (tienen el 6% del paquete cada uno), en sociedad con Franco Macri y un grupo de accionistas chinos.
Factor clave
Como gremialista milita dentro del grupo de los Gordos. Sin embargo, tiene un rol fundamental: es el nexo negociador entre este sector sindical peronista y Hugo Moyano; se convirtió en factor clave para el voto Gordo en las elecciones de la comisión directiva cegetista que mantienen al camionero al frente de la central sindical.
En 2009, Moyano retribuye parte de sus gestos negociadores, y participa, junto con Cristina de Kirchner, de la inauguración de la nueva sede de la Unión Ferroviaria. Desde octubre del año pasado, Pedraza sufre el destierro dentro de la conducción de la CGT. Hasta ese momento, su conducción era un «modelo», para el Gobierno y la conducción cegetista. La de ayer, no es la primera vez que Pedraza se ve envuelto en problemas judiciales. Hace unos años se le dictó al gremio un embargo por $ 50 millones por una operación que involucraba el descuento compulsivo a los afiliados del contrato de sepelios futuros. Según la Justicia, faltaban unos $ 34 millones.


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