18 de junio 2010 - 00:00

Pequeña joya de Enrique Stavron

Miguel Fontes protagoniza «Alegría», notable mezcla de documental y ficción de costo mínimo, que alude metafóricamente a todo hombre de cierta edad con un trabajo sin mayor futuro.
Miguel Fontes protagoniza «Alegría», notable mezcla de documental y ficción de costo mínimo, que alude metafóricamente a todo hombre de cierta edad con un trabajo sin mayor futuro.
«Alegría» (Argentina, 2005, habl. en español). Guión y dir.: E. Stavron. Int.: M. Fontes, M. Fontes hija., B. Colavita, E. Stavron padre, C. Foppoli, G. Casanova. Docuficción. 

Enrique Stavron es uno de esos verdaderos independientes que hacen películas de su propio bolsillo, y a veces sacan pequeñas joyitas de su galera de cartón. Y a veces, casi excepcionalmente, alcanzan el reconocimiento público. Stavron lo va ganando paulatinamente, en pequeños festivales, con «Ma fille», tocante reencuentro de una madre actriz con su hija abandonada (mejor película del Cine con Vecinos 2007), y cortos como «El cura confeso», «La canción de Ana» y «Mónica», surgidos de su buen carácter y dedicación.

Lo que ahora vemos data del 2005, y recién se estrena en un cinearte. En parte semidocumental, en parte ficción, es sencillamente una forma propia de plantear las cosas como a través de un espejo. En él se ve un hombre ya de cierta edad, con un trabajo sin mayor futuro, una familia que todavía necesita de su entereza, y un prestigio que mantener. Ese hombre hizo mucho, siente que todavía puede hacer mucho, pero su espacio es acotado. Es, literal y metafóricamente, el enano viejo de un circo pobre que está por cerrar.

No se precisa ser enano para entenderlo. Stavron es un gordo enorme. Cualquier tipo cercano a la jubilación es también un enano frente al destino y a todos esos que, si se descuida, se lo pueden llevar por delante. Pero es él, quien sigue adelante. Por ahí va el carozo de la historia. El hombre está decidido a mantener el circo hasta morir en la pista. Y gruñe, aunque lo conozcan por el nombre artístico de Alegría.

Protagonista, Miguel Fontes, a quien muchos reconocerán por sus trabajos en «El circo de Marrone» de los 70, la segunda etapa de «El circo de Piluso» y también «El circo de Scazziota». Otros, por su terrible personaje de jefe de enanos con lanzallamas que se burlan de Alfredo Alcón en esa paráfrasis del Fausto bajo el gobierno de las bestias que fue «El agujero en la pared», de David J. Kohon, 1982. Y los más conocedores, por sus apariciones en las cintas de espada y brujería de Corman-Aries filmadas en Don Torcuato, donde fue el gnomo que pelea con Bo Svenson en «El reino perdido», y el lagarto Raspel en «La fuente de los guerreros», variante bizarra de «Rashomon». Pero él empezó mucho antes, en «La Quintrala», que Hugo del Carril filmó en Chile. Fontes andaba casualmente por ahí, en gira circense. Pues bien, él es uno de los niños indígenas que aparecen en la película. Ya se sabe, «La Quintrala» es una formidable historia de crueldades. A Fontes en «Alegría» lo acompañan, soportan, y admiran su hija Myriam, también actriz de teatro, su esposa Beatriz, la trapecista Cinthya, que sueña con darle un nieto enanito a su padre enano, y otras personas tan singulares como entrañables. Para tener en cuenta.

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