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Pérez Corradi se va a EE.UU. con la condición de seguir detenido
• LUEGO DE DECLARAR SIETE VECES EN LA CAUSA DEL TRIPLE CRIMEN
La jueza Sandra Arroyo Salgado, que entiende en el proceso a requerimiento de la Justicia norteamericana, volvió a concederle la extradición y trasladó la decisión final al Gobierno. Se reavivan sospechas de vínculos con la DEA.
Extraditado. El acusado por el triple crimen de General Rodríguez deberá rendir cuentas ante la justicia estadounidense por tráfico de drogas.
En su resolución de 34 páginas, Arroyo Salgado puso como "condición" fundamental para extraditarlo que el delincuente "permanezca privado de su libertad hasta el reintegro a nuestro país en un establecimiento carcelario de máxima seguridad" y que el Gobierno estadounidense "asuma el compromiso de imprimir la mayor celeridad al proceso" judicial que pretende encarar en su territorio.
Para certificar el paso del enjuiciamiento, la magistrada solicitó la remisión periódica de informes que den "cuenta del avance del mismo". "La idea es que se lo someta al juicio y luego se lo retorne a la Argentina para continuar con las causas que aún tiene pendientes acá, confió una fuente judicial.
La DEA metió la cola
Siempre existieron sospechas de que Pérez Corradi tenía algún tipo de vinculación con la agencia antinarcóticos norteamericana y que, de algún modo, sus movimientos durante los cuatro años que permaneció prófugo habían sido monitoreados por los agentes reguladores del mercado de los estupefacientes. En el momento de su captura en la Triple Frontera, su defensa esbozó una estrategia basada en generar preocupación política entre los funcionarios que presuntamente podrían quedar involucrados en sus declaraciones. Sin embargo, en sus siete indagatorias frente a la jueza Romilda Servini de Cubría, Pérez Corradi salpicó a muchos (Aníbal Fernández, Ernesto Sanz, Cristina de Kirchner), pero no logró implicar seriamente a ninguno de los aludidos. Ante el fracaso del plan, resulta imperativo para sus abogados volver a foja cero y nuevamente embarrar la cancha, terreno en el que se sienten más cómodos.


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