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Pérez Corradi volvió a apuntar a Aníbal F., pero aún sin pruebas
• EN LA CONTINUIDAD DE SU INDAGATORIA TODAVÍA NO APORTÓ DATOS QUE AVALEN SUS DICHOS
Lo vinculó a una supuesta red de protección por la que pagaba a policías de Delitos contra la Salud. Dijo reunirse con exintendente de Quilmes. Le queda avanzar con los aportes de la campaña 2007 y corroborar su coartada.
No tiene apuntes. No consulta con sus abogados ni duda, en el relato cronológico que está haciendo en su indagatoria ante la jueza federal María Servini de Cubría. Repasa cada una de sus palabras en un relato hilvanado y preciso. Corrige del acta cuestiones que afirma no haber dicho y aclara, puntos que no han quedado desarrollados de su declaración. Pérez Corradi lleva completadas cuatro maratónicas audiencias en las que aún no ha respondido preguntas de la fiscalía. Tampoco ha aportado documentación, que afirma tener, que respalde sus señalamientos sobre Fernández, sobre quien dijo que el asesinado Sebastián Forza había asegurado que se trataba de "La Morsa". Hasta el momento no mencionó a ningún otro funcionario del Gobierno kirchnerista, en la trama que aún deja interrogantes sobre si, en realidad, el negocio de la efedrina estaba regenteado por sectores vinculados a la ex SIDE.
Comenzó su pormenorizado relato por los albores de 2002, cuando se inició en el negocio de la intermediación de medicamentos y comenzó a tener relación con empresas farmacéuticas y clientes, a partir de haber desarrollado una pyme vinculada con los anabólicos y suplementos en gimnasios. Ese fue el punto de partida para ubicar oxicodona, un poderoso analgésico derivado del opio, popularizado en Estados Unidos como una de las principales drogas adictivas. El tráfico de 80 pastillas de esta sustancia por el que Estados Unidos pidió su extradición ya lo admitió. Así describió año a año su crecimiento en el mercado del tráfico de estupefacientes, y por primera vez, admitió que traficaba efedrina. Esos dichos lo enfrentarán al final de la declaración con los de otros personajes vinculados a la trama, como el excomisario José Luis Salerno, a quien Pérez Corradi dijo haberle comprado esa sustancia. Y con los dichos de Martín Lanatta, condenado como uno de los ejecutores de los asesinatos. La Justicia agotó esfuerzos en intentar corroborar la existencia de "Máximo", el supuesto agente de inteligencia mencionado por Lanatta como el nexo clave. Nunca pudo hallarse rastros de él. Pérez Corradi ya había hablado de Carlos Gorosito, otro exfederal de Drogas Peligrosas.
Ayer, relató ante la jueza que coimeó a dos oficiales de la División de Delitos contra la Salud, uno de apellido Mondragón y otro apodado "El gaucho", para que le brinden protección. Sostuvo que en sus charlas con ellos y con Villordo invocaron a Fernández. A esta altura, Pérez Corradi inició el relato de lo ocurrido en el año 2007. El principal interrogante a despejar es si allí mencionará algo vinculado a los aportes a la campaña presidencial del Frente para la Victoria que recibió aportes de varias droguerías vinculadas a la Mafia de los Medicamentos. Desde la Justicia son cautos. Todo deberá ser corroborado por otra vía. Pérez Corradi aportó dos números de teléfono que no se sabía que poseía. En la Justicia esperan una batería de medidas para intentar corroborar cuestiones contradictorias o sin sustento. Dijo, en su momento, que Fernández controlaba a la ex SIDE, algo que por la propia dinámica política, no resultó verosímil para los investigadores.


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