• EL PIANISTA ESPAÑOL VOLVERÁ A ACTUAR PARA EL MOZARTEUM EN EL COLÓN
Perianes. Ofrecerá esta noche su segundo recital en el Teatro Colón.
El español Javier Perianes, quien en los últimos años se fue posicionando como un pianista excepcional dentro de su generación, volverá a actuar esta noche en el Teatro Colón para el ciclo del Mozarteum Argentino, con un programa que ya hizo ayer. El repertorio, planteado como un viaje que va de Viena a Granada, está integrado por obras de Schubert, Debussy, Falla y Albéniz. Dialogamos con él:
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Periodista: El programa se titula "Entre Viena y Granada". ¿Cuál es la idea que lo rige?
Javier Perianes: La idea no era vincular las dos ciudades. El programa está muy claramente diferenciado en dos partes. La primera está dedicada a Schubert, con la monumental sonata para piano 960, la última que escribió, precedida de un pequeño pórtico que es este "Allegretto" en do menor. Y la segunda parte explora esos vínculos que siempre han existido entre la música francesa y la española, pero orientándonos hacia la relación con Granada. El tema de "La soirée en Granada" de Debussy lo aprovecha Falla en su "Homenaje a Debussy". Me pareció muy interesante tocar primero Falla y después este tríptico de obras de Debussy, en el caso de "La soirée..." y "La Puerta de Vino", dedicadas a Granada, y luego un preludio que no está explícitamente dedicado a Granada pero cuyo ritmo y cuya intención son muy parecidos al ritmo del "Zapateado" que usa luego Albéniz para empezar "El Albaicín", que es uno de los barrios más famosos de Granada. Luego presento el arreglo para piano solo del propio Falla de cuatro números de la suite de "El amor brujo", un complemento ideal para darle a la segunda parte ese color español sin olvidar el origen francés de muchas de las obras.
P.: Es imaginable que su relación con Falla y Albéniz esté presente desde sus comienzos, por cercanía geográfica y afectiva. ¿Qué sucede en el caso de Schubert y Debussy?
J.P.: Increíblemente yo toqué antes Schubert que Falla, y antes de grabar Falla ya había grabado Schubert. Con Schubert el vínculo siempre fue muy cercano, porque desde muy joven mis profesores siempre me inculcaron el amor por él, también por Brahms, por Chopin, pero siempre había una especie de debilidad por Schubert. Cuando Harmonia Mundi me propuso un disco con sonatas de Schubert, me pareció ideal. Y con Debussy me pasó algo parecido.
J.P.: ¿Coincide con quienes dicen que ser español es imprescindible para comprender e interpretar bien a autores de su país?
J.P.: Rotundamente no. Escuché versiones maravillosas de las "Noches en los jardines de España" por Daniel Barenboim y Martha Argerich, y ninguno de los dos nació en Cádiz ni cerca. Barenboim también ha hecho una grabación extraordinaria de los cuadernos de "Iberia", y Rubinstein tocó mucha música española. La música de Falla, Albéniz y Granados ha pasado al status del repertorio internacional. ¿En qué está basada esa música? En el folklore español, en ciertos ritmos, en palos del flamenco. Basta con escuchar y conocer ese ritmo, y su procedencia.
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