24 de diciembre 2013 - 00:00

Periodismo neutro vs. activista

Bajo el título “¿Periodismo, neutro o activista?”, una nota de Rosario Gómez en El País, de España, desarrolla las posibilidades y desafíos que las nuevas tecnologías imponen a los medios masivos de comunicación y al ejercicio del oficio. A partir del ejemplo del descarrilamiento de un tren en Santiago de Compostela, con la proliferación de imágenes captadas con teléfonos celulares por parte de testigos ocasionales, abre el debate entre rigurosidad, chequeo de fuentes y subjetividad, y viejo y nuevo periodismo. A continuación, los párrafos más destacados.

 
  • Las nuevas tecnologías han generado la idea de que cualquier ciudadano con un teléfono inteligente en la mano puede ser periodista. ¿Cualquiera? (...) Las informaciones que fluyen desde los teléfonos móviles no explican ni analizan ni contextualizan. Para eso están los medios profesionales. En el nuevo escenario mediático, ¿cuál es su papel? Los expertos han abierto un debate sobre si el periodismo debe ser aséptico, limitarse a contar los hechos sin adornos ni aderezos ideológicos, o si ha de aliñarlos con las propias ideas políticas (...) En lugar de imparcialidad, algunos creen que el periodismo contemporáneo lo que tiene que ofrecer es transparencia. Otros piensan que no debe influir en las creencias ideológicas de los lectores, pero sí ha de darles la información necesaria para que configuren sus propias opiniones políticas. Es la encrucijada en la que la profesión se debate. Un dédalo con múltiples salidas.

  • "Los valores periodísticos de la veracidad y la credibilidad siguen siendo valores de la profesión hoy, en la medida en que la información de actualidad -investigar, difundir y poder acceder a ella- se mueve en esas coordenadas", explica Ana Azurmendi, profesora de Derecho de la Comunicación de la Universidad de Navarra. No obstante, considera que resulta difícil encontrar una noticia aséptica en la que no haya ningún indicio del estilo, los puntos de vista o las preferencias del periodista.  

  • Desde el Instituto para la Innovación Periodística, Ignacio Muro recuerda el enfrentamiento entre la Casa Blanca y la cadena Fox News, particularmente hostil hacia la administración de Obama. El jefe de Gabinete del presidente había tenido sus encontronazos con la televisión de News Corp., el emporio del magnate Rupert Murdoch. "La Casa Blanca le dijo a la cadena que ya no la consideraba un medio sino una marca ideológica. La Fox había dejado de ser un intermediario para actuar como un actor político de primer nivel", apunta Muro.

  • Es raro en España que los medios se declaren militantes. No tiene buena prensa. Elena Real, vicedecana de la facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, fija los límites: "El periodista y el periodismo sólo pueden ser militantes en lo que concierne a los derechos humanos. Lo demás sobra. Obviamente, en géneros como la opinión, uno puede ya retratarse ideológicamente sin faltar al respeto ni mentir sobre lo que conocemos. En la información, jamás". Eso sería, opina, "una adulteración del periodismo totalmente inaceptable". Pura propaganda. 


  • Cuando se exige un periodismo combativo o reivindicativo ¿se refiere a todo tipo de acontecimientos?, se pregunta la profesora Ana Azurmendi. En su opinión, hay sucesos que no dejan espacio para ese tipo de periodismo: el Premio Cervantes de Elena Poniatowska (...) o un terremoto de 2,5 en la escala de Richter en Pamplona. "Hay otros", matiza, "que no pueden ir más que con reivindicación incorporada: violencia de género, huelga de basuras, corrupción política".
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