El 27 de enero, el procurador Jesús Murillo informó en una conferencia de prensa que había suficientes pruebas científicas para concluir que los 43 estudiantes fueron asesinados e incinerados por miembros del cartel Guerreros Unidos en un basurero del municipio de Cocula y sus cenizas esparcidas en el mencionado río. Murillo presentó las pruebas recolectadas en dicho terreno, ubicado a pocos kilómetros de Iguala, donde los estudiantes desaparecieron el 26 de septiembre por órdenes del entonces alcalde, José Luis Abarca.
"Hasta el momento, el EAAF aún no tiene evidencia científica para establecer que, en el basurero de Cocula, existan restos humanos que correspondan a los normalistas", apunta el documento, por lo que "no existen elementos científicos suficientes" para vincular los restos hallados en el basurero con los recuperados en el río San Juan.
| Agencias EFE y ANSA |


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