4 de abril 2014 - 00:23

Peronizado, Zannini pidió unir al PJ para poder pelear en 2015

Hubo diez gobernadores. Congreso el 9 de mayo y elección a mano alzada

Los rostros de la unidad del peronismo para tener chance en 2015, anoche en la sede de Matheu, en Capital: Daniel Scioli, José Luis Gioja, Gildo Insfrán, Agustín Rossi, Carlos Zannini, Miguel Pichetto, Antonio Caló, Beatriz de Alperovich, Víctor Santa María,  Eduardo Fellner y Rubén Marín.
Los rostros de la unidad del peronismo para tener chance en 2015, anoche en la sede de Matheu, en Capital: Daniel Scioli, José Luis Gioja, Gildo Insfrán, Agustín Rossi, Carlos Zannini, Miguel Pichetto, Antonio Caló, Beatriz de Alperovich, Víctor Santa María, Eduardo Fellner y Rubén Marín.
"Todos los sectores tienen que estar integrados para garantizar que el peronismo triunfe en 2015". La frase cayó de la boca de Carlos Zannini y despabiló a los gobernadores y dirigentes que, entre miradas y codazos, anoche se agolparon en el quincho de la sede del PJ, en Matheu 130, para ponerle fecha al congreso normalizador del peronismo nacional.

La vindicación pejotista del secretario de Legal y Técnica, que es uno de los apoderados del PJ -y del Frente para la Victoria (FpV)-, cristalizó, aun con su dejo de sobreactuación, una admisión triple: que el cristinismo olfatea el riesgo de una derrota, que para evitarlo debe recostarse en el PJ y que, como el peronismo K es insuficiente, debe pactar con otras tribus.

Zannini, que hace 15 días dinamitó una cumbre de caciques en Las Cañitas, ayer se convirtió en su otro yo: habló del peronismo como un peronista y pidió ampliar el partido al proponer que las provincias se movilicen para incorporar sectores que no forman parte del dispositivo K. El funcionario -a quien le atribuyen la intención de ser diputado por Santa Cruz en 2015- expresó la voz de Olivos y mostró, en ese rol, un desconocido perfil pro peronista. En rigor, meses atrás le confesó a un grupo de referentes ultra-K que su objetivo era convertirse en el conductor de Unidos y Organizados (UyO).

Diez gobernadores escucharon las parrafadas de Zannini: Eduardo Fellner, futuro presidente del PJ; Daniel Scioli, José Luis Gioja -que fue ovacionado cuando habló en una especie de homenaje tras su accidente en helicóptero-; Francisco "Paco" Pérez, Martín Buzzi, Lucía Corpacci, José Alperovich -también estuvo su mujer, la senadora Beatriz Rojkés-, Juan Manuel Urtubey, Gildo Insfrán y Oscar Jorge, el único que tuvo que compartir techo con un rival, Rubén Marín.

Sergio Urribarri
, el gobernador que se atribuye ser el más K, anduvo por Capital -de hecho, a la tarde visitó Quilmes- pero no fue a la reunión del consejo. En su lugar mandó al senador Pedro "Pemo" Guastavino. Aunque estuvieron Zannini y Agustín Rossi, no asistieron Florencio Randazzo y Julio De Vido, otros ministros K que integran el buró del PJ.

Al margen del confesionario de Zannini, el PJ tuvo un reflujo ochentista: perseguido por el hacha judicial que amaga con suspender la personería, el consejo congeló uno de los emblemas de la democratización del PJ posdictadura: la elección de las autoridades del partido por el voto directo de los afiliados.

En una sesión exprés, el pleno aprobó una cláusula que archiva, en teoría temporalmente, el sistema y lo reemplaza por el clásico mano alzada durante un congreso. Es lo que ocurrirá el 9 de mayo próximo, cuando el jujeño Fellner será electo presidente por dos años -con mandato hasta 2016, cuando haya otro habitante en Balcarce 50-, cargo que ya ejerce ad hoc. De hecho, ayer fue el último orador de la juntada mientras Scioli, el presidente en ejercicio, abrió el encuentro.

En medio, Víctor Santa María habló de la renovación de la cúpula del PJ porteño (ver nota en pág. 8), donde el peronismo convencional le ganó la pulseada a La Cámpora, que tuvo ayer un enviado en el consejo: Juan Cabandié.

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