Perpetua a portero que prendió fuego y mató a su mujer en Belgrano
El acusado no reconoció ser el autor del crimen y sostuvo que su esposa tuvo un accidente con un cigarrillo.
Un portero fue condenado a prisión perpetua por el femicidio de su pareja, quien murió en septiembre del año pasado tras ser rociada con alcohol y prendida fuego en un edificio del barrio porteño de Belgrano, informaron fuentes judiciales.
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Se trata de Mario Figueroa, quien fue hallado responsable del "homicidio agravado por el víy por haber mediado violencia de género" de Marcela Poiman. La condena fue impuesta por el Tribunal Oral en lo Criminal 24 porteño, integrado por los jueces Marcelo Alvero, MaríCecilia Maiza y Raúl Horacio Llanos, y coincidió con la solicitada por el fiscal Santiago Vismara.
Los magistrados, además, rechazaron el pedido de inconstitucionalidad de la prisión perpetua que había planteado la defensa y ordenaron que se investigue por falso testimonio al hijo de la vísu novia y otras dos mujeres. El hecho que se debatió en el juicio se registró el 4 de septiembre de 2015 en el octavo piso de Virrey del Pino al 2500, de Belgrano, donde el portero vivía con Poiman y sus dos hijos.
Cerca del mediodíla pareja mantuvo una discusión y según dio por acreditado el fiscal, el portero roció a su mujer con alcohol etíy luego la prendió fuego, provocándole quemaduras en el 40% de su cuerpo. Tras resultar malherida, la vífue trasladada al Hospital de Quemados, donde murió veinte dídespués a causa de "congestión, edema pulmonar y quemaduras graves".
En su descargo ante el tribunal, el acusado reconoció que hubo una pelea con su pareja por la compra de un teléfono celular, pero sostuvo que en medio de esa discusión, la ví"se encerró en su cuarto a fumar y que minutos después la escuchó gritar '¡me quemo!'".
En la etapa de alegatos, Vismara desestimó esa versión y citó un informe de la asociación civil "La Casa del Encuentro" en el que se señala que "las víde estos ataques son llevadas al hospital, donde tiene que ser dormidas, inducidas al sueño para soportar el dolor y tratamiento y muchas veces mueren en silencio sin poder contar lo ocurrido".