Perú: Humala intenta eliminar el “factor Chávez” por comicios

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Lima - El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, que era hasta ahora en las elecciones peruanas un fantasma del que todos hablaban pero al que nadie veía, tomó cuerpo en el tramo final con unas frases con que, paradójicamente, buscaba declararse neutral.

«El Perú para los peruanos», dijo Chávez el miércoles durante una visita a Uruguay. Así buscaba resumir que esta vez, a diferencia de 2006, no participa ni participará en unos comicios ajenos y por tanto no apoyará a su supuesto aliado, el nacionalista Ollanta Humala.

Pero el mandatario adornó el comentario con frases que desataron suspicacias: «Cuidado, quieren dañar a Ollanta», advirtió. Según él, hay intención de relacionarlo con Humala para derribarlo.

«Ollanta fue un buen soldado que tuvo un gesto de rebeldía contra el Gobierno de Alberto Fujimori. Ahora hay un partido, hay un proyecto, y el pueblo peruano sabrá por quién votar», agregó.

Las reacciones en el Perú fueron inmediatas. Medios de prensa y actores políticos hallaron en las palabras de Chávez elogios para un aliado. El expresidente centrista Alejandro Toledo y la legisladora derechista Keiko Fujimori, los mayores rivales del nacionalista según las encuestas, no lo desaprovecharon.

«Estimado señor Hugo Chávez: le ruego que por favor no interfiera en las elecciones presidenciales del Perú. Gracias», escribió Toledo en Twitter. «Queda bien claro que Humala es un soldado de Chávez», dijo Fujimori.

Humala y su coalición Gana Perú (GP) tuvieron que reaccionar. El primero «saludó» la anunciada neutralidad y apuntó: «No aceptaríamos apoyo de Chávez. Rechazamos cualquier apoyo de gobiernos extranjeros. La campaña la resolvemos los peruanos y los extranjeros son de palo».

[N.deR.: en tanto, ayer en conferencia de prensa fue más allá en su intento de diferenciarse. «No necesitamos que nos digan si somos buenos o malos soldados, lo que necesitamos es que nos dejen trabajar acá en Perú. En primer lugar, respetos guardan respetos: así como yo le exijo que no se meta en la campaña nacional, también yo no me voy a meter en los problemas directos que incumben al país hermano de Venezuela», remarcó. Humala aseguró, además, que «el modelo de Gobierno de Venezuela no es aplicable en Perú» y que, en caso de llegar a la jefatura del Estado, le dará «toda la independencia y fortaleza al Banco Central de Reserva».

«Nosotros no vamos a aplicar la política de control del tipo de cambio, nosotros no creemos en la reelección indefinida, nosotros vamos a respetar la libertad de prensa y la libertad de expresión, tal es así que yo he firmado un compromiso», explicó.]

El cabeza de lista de GP al Congreso, Daniel Abugattás, fue más allá: «Si Chávez se vuelve a meter en la política peruana seremos los primeros en denunciarlo ante la OEA. No lo vamos a permitir. Él no tiene ningún derecho a opinar».

Las encuestas han demostrado que ningún gobernante extranjero es tan rechazado en el Perú como Chávez. Los humalistas, conscientes de eso, buscaron mantenerlo lejos, aunque amplios sectores parecen convencidos de que ese alejamiento es sólo una jugada estratégica.

En 2006, Chávez tuvo un insólito protagonismo en las elecciones. No sólo apadrinó abiertamente a Humala, sino que fue él, y no el candidato, quien libró duelos verbales con los otros postulantes, Alan García y Lourdes Flores, y con el entonces presidente Toledo.

El resultado, coinciden los analistas, fue que la rebeldía que encarnaba el humalismo se convirtió en sinónimo de chavismo y fue derrotada incluso por alguien tan impopular como García.

Los esfuerzos por marcar distancias no tuvieron éxito del todo, pero el tema se fue desvaneciendo en la medida en que el teniente coronel en retiro del Ejército estaba rezagado en los sondeos para 2011.

Pero Humala dio el salto y, a diez días de las elecciones, está en un virtual empate técnico con Toledo y Fujimori. Un salto que logró gracias a un gran baño de moderación, que incluyó comprometerse por escrito a no hacer en su eventual Gobierno acciones de las que se acusa a Chávez, como perpetuarse en el poder, atacar a la prensa, estatizar sectores productivos y desconocer compromisos de Estado.

Agencia DPA

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