4 de agosto 2010 - 00:00

Pesadilla colectiva de 2006

Jerusalén y Beirut - La última guerra del Líbano se desató a mediados de 2006, tras un operativo comando de los islamistas libaneses de Hizbulá en Israel, en el que secuestraron a dos soldados israelíes y mataron a otros tres. Por este episodio, sumado al ataque con cohetes y granadas por parte de los terroristas, el primer ministro Ehud Olmert ordenó al Ejército avanzar sobre el Líbano, en una cruenta operación.

La guerra se inició el 12 de julio y se extendió durante alrededor de un mes. Del lado libanés murieron en combates y fuertes bombardeos más de 1.200 personas, un tercio de ellos civiles, mientras que de parte israelí perdieron la vida 121 soldados y 44 civiles. Los habitantes del norte de Israel debieron permanecer durante semanas en refugios debido a constantes ataques con cohetes, que causaron graves daños materiales. Mientras tanto, los aviones de guerra israelíes causaron graves daños en el Líbano y en particular en Beirut.

En su balance, Israel consideró que el conflicto bélico fue un fracaso. Los objetivos principales de la guerra, la liberación de los soldados secuestrados y un considerable debilitamiento de Hizbulá, no fueron logrados.

Los cadáveres de los dos militares secuestrados fueron entregados a Israel recién en 2008. Según la opinión de los analistas, la fuerza de disuasión israelí se vio severamente afectada por la guerra.

Agencias DPA y EFE

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