25 de agosto 2011 - 00:00

Pesadilla en el “cautiverio cinco estrellas”

Liberados al fin por las tropas gadafistas, los periodistas internacionales posaron ayer aliviados para una foto que recorrió el mundo.
Liberados al fin por las tropas gadafistas, los periodistas internacionales posaron ayer aliviados para una foto que recorrió el mundo.
Trípoli - El hotel Rixos, de Trípoli, se convirtió en una trampa para los 37 periodistas extranjeros que fueron retenidos allí por milicias leales al hasta ahora líder libio Muamar el Gadafi y que ayer fueron liberados. Si bien estaban en el lugar, no pudieron informar desde el encierro en relación con el avance rebelde sobre la capital libia.

Finalmente, los corresponsales fueron liberados de su «cautiverio de cinco estrellas», como lo describió el canal estadounidense CNN. Los milicianos los dejaron abandonar el hotel después de que los seguidores de Gadafi les aseguraran que podían irse y no correrían peligro. «Fue una pesadilla», afirmó Matthew Chance, de la mencionada cadena.

Secuestrados

Peor suerte corrieron sin embargo cuatro periodistas italianos secuestrados ayer en Libia y que anoche seguían desaparecidos, informó el Ministerio del Exterior en Roma. Según las primeras informaciones se trata de dos periodistas del diario Corriere della Sera, uno del católico Avvenire y otro de La Stampa.

Al parecer, seguidores de Gadafi detuvieron a los periodistas camino a Trípoli y mataron al conductor, según pudo revelar uno de los secuestrados por teléfono. «Ellos son Elisabetta Rosaspina y Giuseppe Sarcina, del Corriere della Sera; Domenico Quirico, de La Stampa y otro colega del Avvenire» -que luego fue identificado como Claudio Monici-, indicó Bruno Tucci, presidente de la Asociación de Periodistas del Lazio.

Dramatismo

En cuanto a los corresponsales retenidos en el hotel, Gadafi había permitido hace algunos días su ingreso al país con la esperanza de que esto pudiera contribuir a difundir su visión de los hechos. Sin embargo, cuando la batalla comenzó a mostrarse cada vez más desfavorable para el régimen, sus seguidores no quisieron dejarlos salir.

Esta situación se volvió cada vez más dramática ante el avance rebelde y los constantes tiroteos en la capital. Hubo gran nerviosismo entre los enviados. Guardias patrullaban los pasillos del hotel. Un camarógrafo del canal británico ITN fue amenazado con un fusil de asalto AK 47 cuando intentó salir a la calle.

La situación en el hotel de lujo se volvió cada vez más incómoda. Chance dijo que había electricidad de a ratos. La mayoría de los «huéspedes» durmió en el lobby o en los pasillos en vez de en sus cuartos por temor a resultar heridos por los combates, por lo que usaban cascos y chalecos antibalas todo el tiempo.

Agencias DPA y ANSA

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