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Pese a Libia y Japón, precios de los granos son atractivos
La cosecha de soja argentina se ubicará entre 47,5 y 50 millones de toneladas. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta una campaña de 48,8 millones, mientras el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) confirmó una proyección de 49,5 millones de toneladas.
La respuesta productiva, en esta oportunidad, deberá ser dada desde el Hemisferio Norte, que se prepara para iniciar en pocas semanas las tareas de implantación de los cultivos de verano, actividad que será seguida con suma atención por todo el mercado, como también en las etapas posteriores, dando así comienzo al mercado climático de esta campaña norteamericana 2011/12.
En este sentido, debemos precisar que las cotizaciones actuales resultan muy atractivas, aun a pesar de la fuerte corrección iniciada por el conflicto en Libia y continuada por el desastre natural japonés. El año pasado a esta altura transitábamos un camino de precios de soja de alrededor de u$s 100 por tonelada inferiores a los actuales, tomando como referencia las cotizaciones FAS, aunque el comienzo del nuevo ciclo de la campaña norteamericana abrirá sorpresas y oportunidades.
En un contexto muy ajustado en las relaciones entre existencias finales y consumo, el mercado no dejará pasar inadvertidamente la mínima falla climática de la campaña norteamericana. Cualquier episodio de temperaturas elevadas sin precipitaciones tendrá un impacto positivo en el mercado que podrán aprovechar los productores de nuestro país. Esta temporada de mercado climático será la más intensa de los últimos años y el potencial de baja será mucho más acotado que el de suba. Esta circunstancia permitirá a los productores locales fijar umbrales mínimos de rentabilidad para la próxima campaña argentina a partir de la compra de «puts», o ensayar ventas forward para el próximo ciclo acompañadas de la compra de «calls».
El mundo no se resignará a que exista alguna merma en la situación productiva de Estados Unidos sin reflejarlo cabalmente en los precios internacionales, con lo que esta campaña norteamericana otorgará buenas oportunidades comerciales para quienes puedan aprovecharlas.
En maíz, el área proyectada por el USDA en su última estimación -de 37,2 millones de hectáreas- no resultará suficiente para un adecuado abastecimiento interno. Incluso con unas 500 mil hectáreas más de siembra, se requerirá un clima favorable para que las existencias finales puedan alcanzar los 25 millones de toneladas. La demanda de etanol sigue activa, con los márgenes de elaboración registrando los niveles más altos observados desde noviembre del año anterior.
No obstante resultar prematura la evaluación de las consecuencias que tendrá en el mercado de granos el terremoto que asoló a Japón, quedó demostrado en el curso de esta semana que la novedad provocó fuertes bajas en esta plaza y en el resto de los mercados de materias primas.
El Consejo de Granos de Estados Unidos afirmó que este hecho natural podría afectar el normal desenvolvimiento de los negocios que se desarrollan entre ese país y Japón, un importante importador de productos agrícolas. El desastre sísmico pudo causar daños a las principales áreas de manejo logístico, particularmente a los puertos de la región norte del país, desde donde se desembarcan mercaderías provenientes del exterior con destino a plantas de alimentos balanceados. Las facilidades portuarias del norte son aquellas que se encuentran mejor preparadas para recibir buques de gran calado.
Japón es el principal comprador de maíz externo del mundo, contabilizando el 17% de las importaciones globales de este producto, además de ser el principal comprador de carnes de cerdo de Estados Unidos, con un gasto anual en este rubro del orden de los u$s 1.700 millones en el curso de 2010.
La cosecha de soja en nuestra región ha mejorado en relación con las proyecciones elaboradas un par de meses atrás. En nuestro país, el rango de las estimaciones privadas oscila entre los 47,5 y 50 millones de toneladas. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyecta una campaña de 48,8 millones, en tanto que el USDA confirmó en su último reporte una proyección de 49,5 millones de toneladas.
Para Brasil, el USDA proyecta una campaña de 70 millones de toneladas, 1,5 millón por encima de lo estimado en el informe anterior y algunos privados ya proyectan una campaña de 72 millones de toneladas. La cosecha en este país se encuentra en plena marcha, aunque bastante retrasada por culpa de las persistentes precipitaciones, con crecientes problemas de calidad y amenaza de caídas en los rendimientos finales por este motivo. Se evidencian también serios inconvenientes logísticos ante un volumen tan importante, con extensas colas de camiones de hasta 30 kilómetros de largo para descargar en puertos como el de Paranaguá y demoras de hasta 5 días para completar la carga de los buques Panamax, al no contar con una estructura adecuada para funcionar durante jornadas lluviosas.
Informe de Panagrícola


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