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Pese a quejas de jugadores, vuvuzelas seguirán sonando
Cada vez más son las quejas por el ruido que producen las cornetas con las que alientan los hinchas sudafricanos.
«Las vuvuzelas son un fenómeno cultural vinculado a nuestro país y al fútbol. Nuestro director Danny Jordaan nunca dijo que pudieran ser prohibidas», explicó el portavoz del LOC, Rich Mkhondo. «Las vuvuzelas están aquí para quedarse. Jamás serán prohibidas, sólo le pedimos a la gente que las use con conocimiento», agregó.
En una entrevista difundida ayer por la BBC, Jordaan aseguró que «si un país se queja, actuaremos, pero hasta ahora hemos escuchado a la televisión y a los espectadores, y es un asunto sobre el que actualmente estamos reflexionando».
Además, agregó que «si las vuvuzelas son utilizadas para atacar o herir a otros aficionados, o lanzarlas al campo de juego durante un encuentro, entonces reflexionaremos sobre los medios para impedir que la gente las lleve a los estadios», puntualizó Mkhondo.
Las vuvuzelas han sido desde el comienzo en este Mundial objeto de polémica después de las quejas de equipos e hinchas extranjeros. En los entrenamientos, en la calle, en los estadios, se oye el sonido de estos «temibles» instrumentos y algunos, como el astro portugués Cristiano Ronaldo, admitieron que «es difícil concentrarse para los que están en el campo de juego». Pero igualmente sostuvo que «hay que respetarlas»; aunque a casi nadie le agrada el ruido que provocan, «a la gente le agrada soplar y hacer ruido», añadió el astro portugués.
Mientras jugadores como Lionel Messi, Javier Mascherano, Patrice Evra o Yoann Gourcuff también se sumaron a las quejas, un experto en sonido estimó en 135 el nivel de decibeles que se alcanzó dentro del estadio Soccer City durante el partido inaugural entre México y Sudáfrica (1-1), un volumen incluso superior al que producen los motores de un avión al despegar.
Otro de los que se quejaron fue el delantero uruguayo Sebastián Abreu, que dijo que tuvo que comunicarse con señas con sus compañeros en el partido ante Francia porque nadie lo escuchaba, y Javier Mascherano lamentó la sordina de las cornetas porque «el fútbol también es comunicación» y las vuvuzelas complican esa posibilidad.
«El estruendo que provocan las vuvuzelas es una de las explicaciones para nuestros errores de posición y de pases», confesó Yoann Gourcuff, del seleccionado francés, que se despertó a las 5 de la mañana el día del partido con México por el sonido de las cornetas. Ante esto, Danny Jordaan, director ejecutivo del comité, con cierta timidez expresó que «preferiría que la gente cantara».
En tanto, el columnista del diario Times local Mondli Makhanya aseguró que «los sudafricanos somos una nación musical, no entiendo por qué reemplazamos interpretaciones emotivas por el ruido de esa cosa», tras comparar el sonido de la corneta con el que hace una cabra camino al matadero.


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