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Petróleo: alarma caída de actividad
Por ahora, no se produjeron despidos de petroleros porque está vigente el acta firmada en noviembre por la cual las empresas operadoras se comprometieron a mantener la estabilidad laboral a cambio de una postergación de las negociaciones paritarias por los salarios de este año.
Pero en otras actividades vinculadas, como la construcción, ya se produjeron cesantías, y es cada vez mayor el temor de que el acta de estabilidad laboral no se renueve el 31 de marzo, fecha en que vence. En Santa Cruz la alarma se acentuó al conocerse los planes de inversión que algunas petroleras presentaron al Gobierno provincial.
Desde el punto de vista empresario, «están fallando las dos variables que motorizan la actividad: la demanda y el precio». Lo que significa que la extracción de petróleo disminuirá y no habrá nuevas inversiones porque se reducen las ventas en el mercado interno y se limitaron las posibilidades de exportar.
Un informe del Instituto de la Energía General Mosconi, sobre datos de la Secretaría de Energía, reveló ayer que durante 2008, disminuyó el petróleo procesado en las refinerías de las cuatro empresas más importantes del país. La baja fue de 13% en Petrobras, de 11% en Shell, de 2,5% en YPF y de 2% en Esso.
La caída se acentuó fuertemente en los dos primeros meses de este año, al punto que YPF dejó de comprarles petróleo a terceros porque ya no necesita operar las refinerías al máximo de la capacidad instalada.
Sin resultados
Por otra parte, el plan de incentivos fiscales para aumentar la producción de petróleo y gas, anunciado por el Gobierno en diciembre, no tuvo posibilidad de arrojar resultados. «Con un precio internacional inferior a 40 dólares, no hay incentivo que tenga efecto sobre las empresas», admitió un analista del sector.
El proyecto conocido como Petróleo Plus, que implica reintegros sobre las retenciones a la exportación, si los barriles de crudo extraídos superan los de igual mes del año anterior, depende de un precio internacional que promedie por lo menos 60 dólares, aseguraron en una petrolera.
Esa premisa hubiera facilitado, además, subir el precio del petróleo en el mercado local alrededor de 6 dólares por barril, pasando de una franja de 37 a 42 dólares, a otra de 43 a 48. Esta suba no se concretó porque con ese valor, a las refinerías les conviene más importar combustibles que producir.
No obstante, las productoras de crudo y las refinerías sin petróleo propio continúan en negociaciones. Desde ambas partes, se afirma que para poder cerrar esas tratativas, hay que esperar que transcurra el plazo previsto para revisar las retenciones a la exportación.
Según la Resolución 394 de noviembre de 2007, que está vigente, «en el caso que el precio internacional del petróleo fuese inferior a 45 dólares por barril (como está ocurriendo ahora), se procederá a determinar los porcentajes a aplicar (en retenciones) en un plazo de 90 días».
Ese período es el que está corriendo en este momento y del nuevo esquema que se aplique dependería, según las empresas, que la caída de la actividad sea más o menos pronunciada.
No sólo deben reverse las retenciones al petróleo, sino también las que se aplican a algunos subproductos que exportan las refinerías, porque surgen inevitablemente en el proceso de producción y no se consumen en el mercado local. En este caso, según las compañías, no habría costo fiscal porque en las condiciones actuales, prácticamente no se está exportando.
Si las refinerías comienzan a producir más que en la actualidad, aunque acotadas por una demanda en descenso, podría aumentar la extracción de petróleo, y atenuarse el impacto de la crisis en las provincias productoras. De todas formas, se admite ya como un hecho que la producción y las inversiones serán inferiores a las del año anterior.


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