Petróleo, Irán y la venta de armas le atan las manos a Trump para castigar a Riad

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El presidente norteamericano afirmó que el príncipe heredero niega haber contribuido a la desaparición del disidente. Algunos expertos temen por el impacto de la crisis en el precio del barril.

Washington - Estados Unidos oscila entre aplicar un "castigo extremo" al mismo tiempo que plantea dudas sobre la responsabilidad de Arabia Saudita en el presunto asesinato del periodista Jamal Khashoggi, un cambio de actitud que medios y especialistas adjudican a la gran apuesta política y económica del presidente Donald Trump hacia la monarquía absoluta.

Ayer mismo, el presidente Donald Trump informó que el príncipe heredero Mohammed Bin Salman insistió en una comunicación telefónica que carece de información sobre el disidente, que escribía para el diario The Washington Post.

"Me dijo que no estaba al tanto de lo que pasó. Me aseguró que las investigaciones serán completas y que ya comenzaron en profundidad y se ampliarán con resultados a corto plazo", escribió el republicano en Twitter. Horas antes, el republicano había adjudicado la muerte de Khashoggi a "asesinos fuera de control".

De esta forma, con su afirmación parece haber blindado al delfín, en el centro de las sospechas.

De hecho, parece una devolución de gentilezas a las palabras que Bin Salman le había dicho horas antes al secretario de Estado, Mike Pompeo, quien se encontraba en Riad. "Somos fuertes y antiguos aliados. Enfrentamos nuestros desafíos

juntos, en el pasado, hoy y mañana", sostuvo. Sus palabras pueden leerse como un claro mensaje: cualquiera sea la conclusión de las pesquisas, el pacto de hierro entre Riad y Washington deber permanecer inalte-rable.

El 2 de octubre, Khashoggi, asilado en Estados Unidos, acudió al consulado saudita en Estambul para retirar una licencia de matrimonio y nunca lo abandonó. Tres días después de su desaparición y ante el silencio oficial, la Policía turca hizo llegar al entorno del periodista la peor noticia: fue torturado y

desmembrado con una motosierra. Se sospecha que los autores del crimen llegaron y se retiraron de Turquía ése mismo día en vuelos diplomáticos, por lo que sus equipajes no fueron revisados.

Torturas

De acuerdo con el diario The New York Times, que citó fuentes cercanas a Riad, Khashoggi debía haber quedado secuestrado y luego trasladado a Arabia Saudita. Pero el agente que condujo el interrogatorio habría ido demasiado lejos y terminó cometiendo asesinato "para demostrar sus habilidades" en una operación secreta y estratégica ordenada por el príncipe.

Pero la cuestión más importante de dilucidar es la de la posible relación del príncipe Salmán con lo sucedido: si la cadena de mandos condujera hacia él... ¿qué acciones tomaría EE.UU.?.

En un artículo del fin de semana, el diario The Washington Post afirma que Trump teme pagar muy caro el acercamiento hacia Arabia Saudita emprendida por su Gobierno y liderado por su yerno, Jared Kushner.

Para el esposo de Ivanka y su suegro "la alianza ha pagado dividendos en forma de promesas sauditas para la compra de miles de millones de dólares de armamento, así como su rol en la contención de Irán y la lucha contra el extremismo en Medio Oriente".

Todo ello en momentos que legisladores demócratas y también republicanos analizan bloquear en represalia las ventas de armas y presionar a la Casa Blanca para sancionar a individuos concretos.

Por otra parte, los expertos advierten de las consecuencias de esta ruptura en la economía mundial. Los sauditas, que venden un millón de barriles al

día a Estados Unidos, podrían

recurrir al uso del petróleo como arma económica. En ese sentido, la cadena de televisión saudita Al Arabiya habló de 30 posibles medidas que podrían afectar entre otros al precio del petróleo, que podría alcanzar "200 dólares", frente a los 80 actuales.

"Los críticos de la Administración Trump afirman que Kushner ha sido peligrosamente ingenuo para confiar en Mohammed y se ha dejado manipular por un rey que encanta a los extranjeros, pero ha sido despiadado al consolidar el poder dentro del reino", escribió el Post.

Además, reveló información preocupante: "Mohammed y Kushner se acercaron desde el principio de la Administración Trump. Hicieron amistad en un almuerzo en la Casa Blanca en marzo de 2017 y tuvieron llamadas privadas que sorprendieron a los líderes de inteligencia de alto nivel y preocuparon a los funcionarios de seguridad nacional, porque quienes archivan las conversaciones no siempre estaban presentes", escribió el periódico. Un asesor de Trump dijo que era "una locura" lo mucho que Kushner habló con Mohammed. "El contenido de algunas de esas conversaciones sigue siendo un misterio", se lee en el artículo escrito por Philip Rucker, Carol D. Leonnig y Anne Gearan.

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