La ministra alemana de Alimentación, Agricultura y Protección del Consumidor, Ilse Aigner, y el director general de la FAO, el brasileño José Graziano da Silva, reclamaron reforzar la agricultura para acabar con el flagelo del hambre.
Ambos funcionarios solicitaron un "aumento significativo de inversiones responsables en agricultura" para "alimentar a la creciente población mundial".
"Las inversiones en agricultura son todavía muy escasas en las regiones donde la pobreza rural y el hambre son más graves", según sostuvieron Aigner y Graziano da Silva, en Berlín, en el curso de una Cumbre de ministros de Agricultura.
"Tenemos que concentrar nuestros esfuerzos en los agricultores. Éstos son los actores principales en el mundo rural y aquí reside el mayor potencial para generar valor añadido, tanto en términos de desarrollo económico como de garantizar la seguridad alimentaria de sus países", destacó Aigner.
"El Gobierno alemán gasta más de 700 millones de euros al año en seguridad alimentaria y desarrollo rural en los países en desarrollo. Uno de los objetivos es lograr incrementos sostenibles de producción. Lo hacemos, por ejemplo, a través de promover la educación y la formación a nivel local, e iniciamos diversos planes importantes de formación agrícola", acotó.
"La inversión agrícola demostró ser desde hace tiempo uno de los medios más eficaces y sostenibles para la reducción del hambre y la pobreza. Tenemos que invertir más. Y lo que es igual de importante, tenemos que invertir mejor", declaró Graziano da Silva.
"Corresponde a los gobiernos nacionales, con la ayuda de la comunidad internacional, crear las condiciones para que los campesinos puedan invertir más e incrementar sus propias inversiones de forma que generen beneficios económicos y sociales, así como resultados sostenibles a nivel ambiental", insistió.
En la actualidad, cerca de 870 millones de personas en el mundo (una de cada ocho) padecen hambre y no tienen acceso suficiente a alimentos. La mayoría vive en zonas rurales de los países en desarrollo, dijo una nota de la FAO.
Aigner y Graziano da Silva pidieron a los Estados que contribuyan a elaborar orientaciones para las inversiones agrícolas responsables, cuestión que será discutida por los gobiernos, la sociedad civil y representantes del sector privado en el Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA).
Las inversiones en agricultura deben dirigirse a los pobres de las zonas rurales de los países en desarrollo, señalaron.
Los más de mil millones de agricultores que hay en el mundo deberían estar en el centro de las nuevas estrategias de inversión, ya que son los mayores inversores.
Los campesinos de 76 países de bajos y medianos ingresos invierten cerca de u$s 170.000 millones al año en sus granjas, unos u$s 150 por agricultor, según los cálculos, de la FAO.
| Agencia ANSA |


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