9 de julio 2009 - 00:00

Piden urgentes refuerzos para Afganistán

Militares saludan el paso del féretro del marine Isaac L. Johnson en la base aérea de Delaware. Se trata de un efectivo caído en la ofensiva en Afganistán, aunque el Pentágono no suministra cifras de bajas.
Militares saludan el paso del féretro del marine Isaac L. Johnson en la base aérea de Delaware. Se trata de un efectivo caído en la ofensiva en Afganistán, aunque el Pentágono no suministra cifras de bajas.
Washington - El comandante estadounidense de los Marines, Larry Nicholson, establecido en el sur de Afganistán en el marco de la mayor ofensiva bélica en dos décadas en el país, reclamó ayer más fuerzas de seguridad afganas y personal civil para combatir en uno de los principales bastiones de la insurrección de los talibanes.

«Voy a ser franco: no tenemos suficientes fuerzas afganas y necesitaría más», declaró Nicholson durante una audioconferencia con el Pentágono.

Unos 650 policías y soldados afganos apoyan a los 4.000 marines estadounidenses desplegados desde el jueves pasado en la provincia de Helmand, en el más amplio operativo lanzado en Afganistán desde la elección del presidente Barack Obama. Forman parte de un total de 60.000 que se pondrán en juego en los próximos meses.

«Imagine si tuviera 4.000 marines y 4.000 soldados afganos. Los resultados no tendrían comparación, aun con el éxito que tuvimos estos últimos siete días», agregó el comandante.

Y expresó, asimismo, la necesidad de que sean enviados civiles al sur afgano, donde solamente cinco funcionarios de Estados Unidos están presentes, con el fin de trabajar para el desarrollo económico y político de la región.

Helmand es la provincia más violenta de Afganistán y produce la mayor parte del cultivo de opio del país, que suministra el 90% de la heroína de todo el mundo, lo cual a cambio financia la insurgencia.

El vocero del Ministerio de Defensa afgano, Zahir Azimi, confirmó que las tropas ya entraron en el distrito de Reg -fronterizo con Pakistán-, tal y como había informado previamente la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), bajo mando de la OTAN. Sin embargo, el vocero admitió que otros distritos de Helmand, como Washir, Desho y Baghran, aún estaban bajo dominio terrorista.

La cifra de estadounidenses muertos en la ofensiva no fue confirmada. Sí, en cambio, se supo que hubo ocho bajas británicas, la última ayer. El objetivo de ganarse a la población civil de Afganistán se ha tornado especialmente dificultoso desde que comenzó la invasión, hace más de siete años. Por caso, ayer cayó una mujer afgana en la provincia de Gashni, que recibió un disparo de rebote, según la explicación del Pentágono.

Las frecuentes víctimas civiles en la lucha contra los insurgentes -800 entre enero y mayo de 2009, según datos de las Naciones Unidas- provocaron gran malestar en la población.

El nuevo comandante de las tropas internacionales en Afganistán, el general estadounidense Stanley McChrystal, instruyó a los soldados para evitar «víctimas civiles o daños excesivos en las acciones militares», según una directiva dada a conocer esta semana.

Agencias AFP, Reuters y EFE

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