18 de septiembre 2009 - 00:00

Pidió mordaza para el juez ante los medios

Juan José Zanola denunció ante el Consejo de la Magistratura al juez Norberto Oyarbide por su actuación en la causa que investiga la llamada mafia de los medicamentos y pidió al organismo que «arbitre los medios» para «encauzar la actividad de comunicación» del magistrado. La presentación fue sorteada en la Comisión del Disciplina y Acusación, y quedó a cargo del senador consejero, Ernesto Sanz, quien deberá definir si la desestima o si impulsa una sanción contra el juez.

Según el escrito entregado por los defensores del sindicalista y su mujer, Paula Aballay (también señalada como posible imputada por su actuación en el Policlínico Bancario como gerente de Atención a Beneficiarios), el juez «ha tenido una intervención directa de carácter mediática en la cual ha emitido juicios y valoraciones anticipadas que afectan gravemente su imparcialidad e independencia».

Puntualmente, los abogados Federico Figueroa y Mario Fenzer solicitan que se impongan «las medidas disciplinarias que corresponda», para evitar «daños irreparables». De avanzar la denuncia, Oyarbide podría recibir como sanción un apercibimiento, una advertencia o una multa por parte del Consejo.

«No es nuestra intención discutir ni, mucho menos, desconocer que el juez debe facilitar la información judicial, pero en este quehacer no debe olvidar su cometido constitucional, cuyo principal mandato es administrar justicia», destaca el escrito, que además califica las declaraciones de Oyarbide como «verdaderos comunicados de prensa matutinos y vespertinos». Según explicaron ayer desde el Consejo, las únicas causales por las que se puede sancionar a un juez en este punto son si viola el secreto de sumario o si no demuestra una clara imparcialidad en la causa que tiene a cargo.

En este sentido, los abogados de Zanola y de Aballay resaltaron que los dichos objetados, «además de expresar una información absolutamente parcial, revelan principalmente la subjetividad del juez, que, lejos de ocultar su protagonismo, explicita su convicción de la culpabilidad de nuestros clientes a los cuales ni siquiera convocó a prestar declaración en forma debida», así como enfatizaron que habría violado el principio de inocencia y el derecho de reserva de sus representados. Éste no es el primer intento del gremialista de aguar el idilio de Oyarbide con la prensa: el lunes pasado presentó una recusación, que fue rechazada ayer por el juez y que deberá definir la Cámara Federal porteña.

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